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Estudian reinserción de mujeres privadas de libertad


El Centro de Estudios Justicia y Sociedad estudia de qué manera el emprendimiento puede ser una herramienta clave para que mujeres que han estado en la cárcel, puedan encontrar una forma de sustento y salir del círculo de violencia en que se suelen encontrarse.

photo_camera Trece mujeres que estuvieron privadas de libertad, participaron en el programa "Aprende, Innova, Emprende", donde adquirieron herramientas para emprender, pero también para salir del círculo de la violencia. (Fotografía gentileza del Centro Justicia y Sociedad)

“Luces y dificultades en la entrega de herramientas para el emprendimiento a mujeres que han estado privadas de libertad”, es un reporte creado por las investigadoras del Centro de Estudios Justicia y Sociedad, Loreto Muñoz y Carolina Vergara, sobre el proyecto «Aprende, Innova, Emprende» que se desarrolló entre enero y abril de 2020, y donde participaron 13 mujeres ex privadas de libertad. 
 
El piloto fue ejecutado por un equipo de mujeres del Centro de Estudios Justicia y Sociedad en colaboración con la Corporación Construyendo Mis Sueños y financiado por Innova FOSIS. La iniciativa tendrá una segunda versión a través del Fondo Nacional de Seguridad Pública, abarcando a un mayor número de participantes, todas de la comuna de la Pintana; esta es la segunda comuna de Chile con mayor cantidad de población penal.
 
De acuerdo a un estudio realizado por el Centro de Estudios Justicia y Sociedad en 2017, al año de salir de prisión en Chile, sólo un 44% de las mujeres consigue algún tipo de trabajo, y el 32% no trabajó de manera remunerada en ningún momento tras el año de egreso de la cárcel. Es un panorama difícil si se toma en cuenta que el 75% de estas mujeres no terminó su educación formal.
 
Para la directora ejecutiva del Centro y académica del Instituto de Sociología, Catalina Droppelmann, "estas mujeres han sido víctimas a lo largo de su vida; de hecho, el 71% ha sufrido algún tipo de agresión física, verbal o sexual por parte de sus parejas o convivientes, lo que las pone en una posición de extrema vulnerabilidad que afecta su capacidad de empoderamiento y de independencia económica”.
 
El objetivo de este proyecto fue entregar una solución a la problemática a la que se enfrentan miles de mujeres que han sido víctimas de violencia intrafamiliar y que además han estado privadas de libertad: la dependencia económica y las dificultades a la hora de encontrar un empleo debido a sus antecedentes penales.
 
En este sentido, Catalina agrega que "tiene que ver con el desarrollo de la autoeficacia y de un sentido de identidad, porque al tomar el rol de una mujer emprendedora y trabajadora, se produce un proceso de des-etiquetaje y de integración social".

"Estas mujeres han sido víctimas a lo largo de su vida; de hecho, el 71% ha sufrido algún tipo de agresión física, verbal o sexual por parte de sus parejas o convivientes (...)" - Catalina Droppelmann, directora ejecutiva Centro Justicia y Sociedad, y académica Instituto Sociología UC.

Herramientas para emprender

Tras recibir las herramientas básicas en el taller, cada una de las participantes realizó su propio plan de negocios y además recibió insumos básicos para iniciarlos. (Fotografía gentileza Centro de Estudios Justicia y Sociedad)
Tras recibir las herramientas básicas en el taller, cada una de las participantes realizó su propio plan de negocios y además recibió insumos básicos para iniciarlos. (Fotografía gentileza Centro de Estudios Justicia y Sociedad)

Éste es un programa de capacitación y acompañamiento con enfoque de género, que consistió en fomentar habilidades y conocimientos necesarios para que las participantes pudieran adquirir herramientas y montar un emprendimiento, otorgando así una alternativa laboral en su proceso de reinserción social. Junto con ello, se buscaba el empoderamiento y autonomía económica de las mujeres para que pudieran salir del círculo de la violencia.

Las mujeres participantes, de edades entre 20 y 59 años, provenían de distintas comunas de Santiago. Todas ellas -a excepción de una-, son madres; la mayoría no cuenta con educación media completa; y gran parte ingresó a la cárcel por delitos asociados a la ley de drogas.

En el taller se abordaron contenidos técnicos relacionados a los costos, ingresos e inversión de un negocio, la propuesta de valor, técnicas de venta y redes estratégicas. También se trataron habilidades básicas necesarias para emprender como la autogestión, planificación y confianza en sí mismas. Junto a ello, se les brindó asesoría legal en torno a la eliminación de antecedentes.Por último, se abordaron contenidos sobre violencia de género, se trabajaron áreas de empoderamiento de las mujeres, y se relevó la importancia de la autonomía económica. 

Al finalizar el programa, cada una de las participantes realizó su propio plan de negocios y además recibió insumos básicos para iniciarlos. Los sectores productivos a los que se orientaron los emprendimientos fueron principalmente comercio, así como también servicios y producción.

De esta manera, el emprendimiento se concreta como una vía para insertarse social y laboralmente en la comunidad. Sin embargo, como concluye el estudio, “es importante promover su formalización, junto a una reorganización de las labores de cuidado, para así evitar que se reproduzca el orden social que finalmente las oprime”. Así también se requiere un trabajo en red que permita una adecuada vinculación con personas significativas y prosociales, así como también con redes de apoyo institucionales.


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