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Los suelos de la Patagonia son muy vulnerables a la degradación por incendios forestales


Uno de los principales hallazgos es el alto valor de repelencia al agua, lo que dificulta los procesos de recuperación de la vegetación. La investigación fue realizada por el investigador Eduardo Arellano, de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, junto a un equipo de la Universidad Miguel Hernández de España, en el Parque Nacional Torres del Paine.

photo_camera Debido a las características de su suelo, como textura arenosa y contenidos de materia orgánica, el Parque Nacional Torres del Paine tiene más dificultades para recuperar su vegetación después de un incendio, es lo que ocurre con especies como la lenga, entre otras. (Fotografía: Nicole Saffie)

Los incendios son fenómenos comunes y globales que, ante el cambio climático, han aumentado su incidencia e impacto. Esto, dado que algunos ecosistemas están más adaptados a estos eventos, como los climas mediterráneos, mientras que otros son más vulnerables. Este último es el caso del Parque Nacional Torres del Paine que, debido a las características de su suelo, presenta dificultades para recuperar su vegetación después del paso del fuego.

El hallazgo fue realizado por el académico de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, Eduardo Arellano junto al académico Jorge Mataix del Grupo de Edafología Ambiental de la Universidad Miguel Hernández (UMH). El equipo analizó cinco áreas de monitoreo del Parque que en 2011 sufrió un incendio que afectó más de 17 mil hectáreas.

Para medir efectivamente cuál era el avance en la recuperación también se consideraron sitios no afectados como referencia. Si bien en el análisis se encontraron altos niveles de materia orgánica en los suelos, en tres sectores afectados por el fuego el valor fue significativamente menor que en las zonas de referencia (no quemadas).

La textura arenosa del suelo y los altos contenidos de materia orgánica hacen a estos suelos muy susceptibles de mostrar repelencia al agua. (…) Toda la zona estaba ocupada por hielo en la última glaciación y los suelos comenzaron a formarse a partir del retroceso del mismo y, en esas condiciones frías, los procesos son lentos y los suelos muestran un escaso desarrollo estructural”, plantea el informe publicado en el Spanish Journal of Soil Science.

Esta condición -expresa el profesor de la UMH Jorge Mataix-, sumada a los altos valores de repelencia al agua, los hacen muy vulnerables a los procesos de erosión post-incendio, lo que preocupa especialmente a las áreas dominadas por estepas y matorrales, con condiciones aún más sensibles a estos fenómenos.

El informe también plantea que la vegetación juega un papel crucial en estos suelos, ya que los protege contra los procesos erosivos a través de una densa red de raíces. “Hay muchas áreas del Parque donde la vegetación pudo volver a crecer; sin embargo, los cambios en las propiedades del suelo podrían afectar el crecimiento de especies clave que dependen de la producción de semillas”, explican.

Una de las principales preocupaciones del Parque es que algunas especies de árboles, como la Lenga (Nothofagus pumilio), no se regeneran naturalmente y, en su lugar, terminen siendo reemplazadas por arbustos que resisten el fuego y rebrotan vigorosamente.

Conocer nuestros suelos para la conservación

“Hay muchas áreas del Parque donde la vegetación pudo volver a crecer; sin embargo, los cambios en las propiedades del suelo podrían afectar el crecimiento de especies clave que dependen de la producción de semillas”, explican los investigadores. (Fotografía: Eduardo Arellano)
“Hay muchas áreas del Parque donde la vegetación pudo volver a crecer; sin embargo, los cambios en las propiedades del suelo podrían afectar el crecimiento de especies clave que dependen de la producción de semillas”, explican los investigadores. (Fotografía: Eduardo Arellano)

Este trabajo se enmarca en la línea de conservación desarrollada por la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, particularmente por el Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente, y CAPES UC. Para CONAF, el levantamiento de información de terreno es un apoyo muy importante para priorizar sus planes de reforestación y conservación de vegetación.

Arellano explica que dicha planificación “está sujeta a la capacidad de los suelos de seguir funcionando y de resistir los procesos de degradación. Que sean las Torres del Paine, le da un contexto especial por la importancia que tiene para toda la región de la Patagonia y es esperable que, con los aumentos de temperatura, existan nuevas probabilidades de incendios”.

La investigación se extiende en una serie de colaboración internacional con la UMH y el apoyo de CONAF Regional para la medición de funciones y condiciones de los suelos en distintos sistemas. “Hemos desarrollado una serie de trabajos en temas de rehabilitación de vegetación en la Patagonia. En este caso en particular, hemos desarrollado tesis y trabajos con estudiantes ya que, desarrollar y apoyar la investigación en el Parque Torres del Paine es algo muy relevante para nosotros”, concluye el investigador.

Mapa del incendio 2011-2012

Mapa de severidades para el último mega-incendio ocurrido en 2011-2012 en Torres del Paine, mostrando la distribución de las unidades de muestreo para el registro de plantas vasculares en sitios afectados por diferentes severidades de incendio. Los puntos, además, son clasificados de acuerdo a la vegetación predominante pre-incendio (e.g. estepa, matorral, bosque). (Fuente: Osvaldo Vidal, académico Universidad de Magallanes)
Mapa de severidades para el último mega-incendio ocurrido en 2011-2012 en Torres del Paine, mostrando la distribución de las unidades de muestreo para el registro de plantas vasculares en sitios afectados por diferentes severidades de incendio. Los puntos, además, son clasificados de acuerdo a la vegetación predominante pre-incendio (e.g. estepa, matorral, bosque). (Fuente: Osvaldo Vidal, académico Universidad de Magallanes)

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