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Los esfuerzos de administrativos y profesionales para impulsar la docencia


En colaboración con académicos y estudiantes, estos estamentos de trabajadores han tenido un rol destacado al momento de reinventar y apoyar el desarrollo de las clases en el plantel. Aquí, algunos testimonios.

photo_camera Funcionarios y equipo docente de la Facultad de Ciencias Biológicas armaron cajas con implementos de laboratorio (al centro en la imagen) que luego enviaron por correo a estudiantes de pregrado de uno de los cursos experimentales.

Tuvieron que enviar pequeños laboratorios a las casas de los estudiantes en distintas comunas del Gran Santiago, en distintas ciudades del país. Eran cajas prototipadas con micropipetas, termocicladores y cámaras de electroforesis para llevar a cabo técnicas de biología molecular. Pesaban cerca de seis kilos. Las cajas iban a cada uno de los 46 estudiantes del curso del profesor Fernán Federici, de la Facultad de Ciencias Biológicas, quien ideó este plan de emergencia para experimentar de forma remota. 

“Fue un trabajo arduo tanto para el curso como para el profesor y para nosotros, que tuvimos que mandar cajas al Biobío, a Arica y otras regiones del país. Esto fue en octubre, cuando retornamos gradualmente. No había otro modo de sacar adelante el curso, ya que este es totalmente experimental”, sostiene Paulina Merino, coordinadora de gestión de actividades prácticas de esta facultad quien, junto con la jefa de ayudantes, Valentina Zapata, hicieron dos envíos para cada estudiante en distintos momentos.

"Mandamos cajas al Biobío, a Arica y otras regiones del país. Esto fue en octubre, cuando retornamos gradualmente. No había otro modo de sacar adelante el curso" - Paulina Merino, coordinadora de gestión de actividades prácticas en Ciencias Biológicas.

Como Paulina, otros muchos administrativos y profesionales han permitido que, pese a la pandemia, la docencia en la universidad pueda desarrollarse, pese a todos los inconvenientes generados por la crisis sanitaria.  

Ha sido el caso, también, de otras muchas facultades y unidades, por ejemplo, el Centro de Desarrollo Docente (CDDOC) de la Vicerrectoría Académica (VRA). Soledad González, subdirectora, cuenta que en marzo dieron un giro drástico a su ritmo de trabajo. Ya habían comenzado en 2019 a capacitar a académicos en el uso de herramientas para clases online, pero ahora debieron implementar capacitaciones semanales y atención uno a uno de manera diaria producto de la pasada cuarentena. 

“El equipo de un día para otro se vio desafiado no solo a adaptar sus funciones al formato remoto, sino que tuvo que enfrentar el desafío de dedicar todo el tiempo posible a apoyar al cuerpo académico para funcionar en la modalidad que la pandemia nos impuso. Ayuda pedagógica y tecnológica fue el principal foco”, explica Soledad.

"Hasta las 12 de la noche"

Soledad González, subdirectora de CDDOC, recuerda con nitidez el último día presencial en la UC antes de comenzar el teletrabajo oficial producto de la pandemia. “Quienes no estaban capacitados en las tecnologías que teníamos que usar se quedaron por voluntad propia hasta las 12 de la noche, nadie se paró del puesto hasta que se sintió seguro de lo que sabía, tomaron los equipos y los ajustaron para comenzar a ayudar a los docentes al día siguiente lo más temprano que fuera posible. Nos sumamos todos, incluso la directora, a la atención telefónica o de soporte por correo”. 

El equipo de trabajo del CDDOC creó un sistema de ayuda vía teléfono, mail y videollamadas. El objetivo era poder responder a las consultas de todos y ayudarlos a sacar sus cursos adelante. Como el trabajo era tanto, activaron el anexo 9000 para responder llamados en horario extendido y tuvieron que contratar más integrantes para el equipo. Desde marzo han entregado soporte por medio de 4.546 llamadas telefónicas y 4.352 correos.

"En CDDOC nos sumamos todos, incluso la directora, a la atención telefónica o de soporte por correos" - Soledad González, subdirectora del centro

Además, a la fecha, ya han realizado 166 talleres online para aprender Canvas, en niveles iniciales, intermedios y avanzados. Y han dictado 48 charlas estilo webinar en diversos temas que favorecen la realización de clases activas. En total han sumado 5.765 asistencias sumando webinar y capacitaciones. Además ya han efectuado un trabajo personalizado con 384 docentes que necesitaban mejorar sus cursos.

Adecuación, adaptación y flexibilidad

Otro desafío que da cuenta de esta entrega es el que debió ser ejecutado por los profesionales y administrativos de la Vicerrectoría Académica (VRA). Bernardita Fernández, jefa de Desarrollo Curricular de la Dirección Académica de Docencia (DADO), cuenta que han recibido 45 propuestas para hacer pequeños cambios temporales en planes de estudio:

“Nuestra labor es velar por la calidad de los programas de estudio de la UC, por eso cada unidad académica fue identificando durante este año aquellas actividades y cursos con componentes prácticos y en conjunto fuimos evaluando cómo se podia adecuar”, explica.

“Todos los involucrados hemos sido pieza clave en haber enfrentado este año académico, dando lo mejor de nuestra parte, siendo flexibles en la búsqueda de soluciones, trabajando de manera colaborativa y propositiva y también siendo muy generosos con sus espacios personales y familiares en el contexto del trabajo desde casa” - Bernardita Fernández, jefa de Desarrollo Curricular.

Para hacer este detallado trabajo, los equipos de la VRA y de cada unidad académica debieron hacer exhaustivos análisis para hacer propuestas que pudieran efectuarse. En esta búsqueda se reforzó bastante que las propuestas fuesen conocidas por el estudiantado en espacios tales como los comités curriculares de pregrado en los cuales hay participación estudiantil muy activa. 

“El trabajo realizado en torno a las adecuaciones llevadas a cabo como respuesta a la contingencia sanitaria implicó participación no solo de los académicos, en cuanto a la mirada disciplinar de cada curso, sino también de profesionales y administrativos tanto de las unidades académicas como de diferentes áreas de la vicerrectoría, como por ejemplo: la Dirección Académica de Docencia, el Centro de Desarrollo Docente y la Dirección Académica de Registros”, indica Bernardita.

En la Escuela de Ingeniería, por ejemplo, se gestionó todo el proceso de programación académica y los ajustes sucesivos que fue necesario hacer durante la pandemia, tanto en la planificación de clases y calendarización de evaluaciones.

"Tuvimos el desafío de implementar exámenes de competencias fundamentales (nivel licenciatura) y de titulación online. Ese fue un enorme trabajo que realizó la jefa de gestión curricular, Denisse Carvajal, y la ingeniera de proyectos, Belén Pérez", dice Pilar Barros, subdirectora de pregrado de esa unidad.

Por el lado del seguimiento y el acompañamiento estudiantil hubo un importante trabajo que realizar en esta escuela. Brindaron apoyo a estudiantes que estaban teniendo dificultades para conectarse a sus clases, para disponer de espacios adecuados de estudio, además de situaciones económicas complejas. "Estas condiciones hicieron aflorar también en algunos casos situaciones de base que afectaron bastante la salud mental", explica Barros.

En la Escuela de Ingeniería brindaron apoyo a estudiantes que estaban teniendo dificultades para conectarse a sus clases, para disponer de espacios adecuados de estudio, además de situaciones económicas complejas

La comunidad de la UC ha estado enfocada en buscar soluciones que permitan resguardar la calidad de la oferta formativa, asevera Bernardita Fernández, de la DADO:

“Todos los involucrados hemos sido pieza clave en haber enfrentado este año académico, dando lo mejor de nuestra parte, siendo flexibles en la búsqueda de soluciones, trabajando de manera colaborativa y propositiva y también siendo muy generosos con sus espacios personales y familiares en el contexto del trabajo desde casa”.
 


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