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Columna rector: Un día de esperanza


El nacimiento de Jesús que hoy celebramos es la esperanza que llega a nuestras familias y al país. Nos encuentra con incertidumbres, miedos y problemas; sin embargo, también nos encuentra con anhelos, propuestas y sueños. El desafío que enfrentamos, apunta el rector en una columna que publica El Mercurio, es orientar estas tareas al desarrollo integral de la persona, con sentido de bien común y compromiso con el país. “La esperanza nos abre un camino a una nueva realidad para trabajar por una vida más plena. No perdamos la oportunidad de contagiar de esperanza a nuestro país. Y lo más importante, trabajemos en conjunto para que esta esperanza se transforme en realidad”, sostiene.

Comunidad UC en patio de Comunicaciones Casa Central. Foto Dirección de Comunicaciones

photo_camera Esta esperanza requiere trabajo, no cae del cielo, no viene sin esfuerzo y tampoco es ciega. Se requiere de un trabajo personal y colectivo para alcanzar sus objetivos, sueños y anhelos. Foto Dirección de Comunicaciones

“En este día tan especial, -en que celebramos la Navidad-, en forma personal y familiar realizamos un balance de lo que ha significado este año en cada una de nuestras vidas y en el desarrollo de las comunidades y del país. La gravedad de la pandemia nos ha golpeado a todos, muchas familias han sufrido la pérdida de seres queridos, otras han lamentado severas enfermedades, cesantía y pérdida de ingresos. Para muchos el presente ha significado un gran dolor, incertidumbre y pesimismo por lo que se avecina. Y es debido a estos sentimientos descritos, que la esperanza es lo que va a ayudar a avanzar y a superar las adversidades que enfrentamos. Todos los años, -y hoy de manera especial-, celebramos la esperanza de una nueva vida que nace al mundo, con el mensaje de la buena nueva. Y también una nueva vida que nace al interior de cada uno de nosotros.

Sin embargo, esta esperanza requiere trabajo, no cae del cielo, no viene sin esfuerzo y tampoco es ciega. Se requiere de un trabajo personal y colectivo para alcanzar sus objetivos, sueños y anhelos. En el proyecto “Tenemos que Hablar de Chile”, la encontramos en la forma de una incertidumbre esperanzada. La ciudadanía que ha participado en estas conversaciones está expectante de los cambios que van a venir. Se privilegia el diálogo, se rechaza de manera mayoritaria la violencia y hay gran esperanza en los resultados que pueden surgir del proceso constituyente. Es evidente que nuestro país lo componen personas diferentes, por lo que es muy valioso que la diversidad se destaque como un valor, como una oportunidad para trabajar en la inclusión y cohesión de nuestra comunidad nacional. Este es un signo de esperanza.

"Todos los años, -y hoy de manera especial-, celebramos la esperanza de una nueva vida que nace al mundo, con el mensaje de la buena nueva. Y también una nueva vida que nace al interior de cada uno de nosotros"- Ignacio Sánchez, rector 

El rol del Estado, la forma de hacer política y su orientación a cuidar a la persona en su respeto y dignidad requieren un cambio. Conocer y atender las necesidades de los ciudadanos es lo que se le pide. Por esto, este trabajo puede significar un aporte muy sustantivo en el momento que vive el país. El valor de la persona, su cuidado, el valor de la vida, -independiente de sus características y condiciones-, está en el centro de esta preocupación. Esto claramente no dialoga ni está en sintonía con la ley de eutanasia actualmente en discusión. El trabajo por realizar en favor de la dignidad de las personas requiere una comunidad activa, que trabaje por sus derechos y cumpla con sus deberes. Este es un camino de esperanza para construir una nueva realidad.

Sin duda, hemos conocido que la educación es una prioridad. Es la gran posibilidad de realizar una transformación social, es un horizonte esperanzador. A través de una educación de calidad, -al alcance de todos y todas-, se logra un crecimiento y desarrollo integral, junto a una mayor cohesión del país. Así, es necesario enseñar valores para poder formar buenas personas al servicio del país. La esperanza cierta es que el mejor futuro de nuestros habitantes depende de una mejor educación.

"En una pandemia, las medidas se toman para beneficiar a la comunidad y cada uno aporta al bien común. Recordemos aquí el aporte del personal de salud, de los trabajadores de los servicios básicos, todos quienes nos han permitido avanzar en esta adversidad. En eso se basa nuestro actual reconocimiento, esperanza y también alegría"- Ignacio Sánchez, rector 

Por otra parte, en la situación de pandemia que vivimos, la esperanza de poder superarla depende de nosotros mismos. El adecuado comportamiento de la población, seguir todas las medidas de seguridad sanitaria y participar en la campaña de vacunación cuando las dosis estén disponibles será la forma de implementar con esperanza y voluntad un nuevo futuro para nuestro país. Aquí, el sentido de solidaridad y de bien común deben primar. Es necesario destacar que las acciones nuestras repercuten en los demás, tenemos que comprender que todos nos relacionamos, es decir, nos influimos y beneficiamos unos de otros. En una pandemia, las medidas se toman para beneficiar a la comunidad y cada uno aporta al bien común. Recordemos aquí el aporte del personal de salud, de los trabajadores de los servicios básicos, todos quienes nos han permitido avanzar en esta adversidad. En eso se basa nuestro actual reconocimiento, esperanza y también alegría.

El nacimiento de Jesús que hoy celebramos es la esperanza que llega a nuestras familias y al país. Nos encuentra con incertidumbres, miedos y problemas; sin embargo, también nos encuentra con anhelos, propuestas y sueños. El desafío que enfrentamos es orientar estas tareas al desarrollo integral de la persona, con sentido de bien común y compromiso con el país. La esperanza nos abre un camino a una nueva realidad para trabajar por una vida más plena. No perdamos la oportunidad de contagiar de esperanza a nuestro país. Y lo más importante, trabajemos en conjunto para que esta esperanza se transforme en realidad. Este es un desafío país”.


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