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¿Cómo apoyar a los niños con déficit atencional durante el confinamiento?


Inquietud, impulsividad y desconcentración pueden dificultar los procesos de aprendizaje o de convivencia, haciendo aún más complejo el período de cuarentena. Sin embargo, esto puede mejorar con un entorno afectivo y actividades rutinarias motivantes.

photo_camera Las rutinas son muy tranquilizantes para todo niño, pero la rigidez extrema no ayuda. Foto: Pexels

Habitualmente los niños requieren de un espacio de distendimiento donde puedan jugar, recrearse, reconocer sus habilidades, desarrollar sus destrezas cognitivas, socioemocionales, viso-motrices y afectivas. Sin embargo, en un contexto de confinamiento donde lo anterior no es posible totalmente, los niños pueden experimentar ansiedad y estrés. Si además estos pequeños presentan características del desarrollo menos normativas –como un menor control de impulsos o con dificultades en la concentración de tareas monótonas–, el panorama para ellos y sus familias puede ser aún más complejo.

El déficit atencional es un cuadro que se caracteriza por presentar tres áreas de síntomas: inquietud, impulsividad y desconcentración. Lo anterior puede incluso observarse en niños muy inteligentes, quienes al tener estos síntomas presentan dificultades en sus procesos de aprendizaje y/o convivencia y que en este período tan difícil, pueden hacerse aún más complejos”, explica la doctora Keryma Acevedo, neuróloga pedriátrica y académica de la Escuela de Medicina UC.

"El déficit atencional es un cuadro que se caracteriza por presentar tres áreas de síntomas: inquietud, impulsividad y desconcentración" –Keryma Acevedo, neuróloga pedriátrica UC

Definir un calendario con horarios de estudio, de recreo y juego

Poder conciliar el teletrabajo, las labores domésticas y el aprendizaje en casa con niños con TDAH es una tarea compleja, pero posible. Para mejorar este proceso, se debe partir ante todo por generar un entorno afectivo. “Niños y niñas que han sido diagnosticados con síndrome de déficit atencional tienden a estar mejor cuando su entorno próximo es afectivo y se les motiva a realizar actividades rutinarias o más monótonas desde el afecto y desde sus intereses”, señala Claudia Cerfogli, psicóloga infanto juvenil y académica de la Escuela de Psicología.

Para aquellos niños en que el desarrollo de sus tareas escolares o la convivencia familiar esté siendo demasiado difícil, se recomienda aplicar estrategias que favorezcan las rutinas y prioricen las actividades o materias escolares más importantes.

 

Establecer rutinas acompañadas de calidez, encuentro y diálogo con los niños ayudará a bajar su ansiedad. Foto: Pexels

Es necesario “definir un calendario con horarios de estudio, de recreo y juego, mantener un lugar definido, ordenado y con buena luz para estudiar, sin distractores, con una supervisión cercana y reforzando en forma positiva los logros”, precisa la doctora Keryma Acevedo.

"Los niños y niñas con déficit atencional tienden a estar mejor cuando su entorno próximo es afectivo y se les motiva a realizar actividades rutinarias o más monótonas desde el afecto y desde sus intereses"–Claudia Cerfogli, psicóloga infanto juvenil

Es importante que los niños estén supervisados en su casa, estimulándolos a desarrollar su trabajo escolar en forma diaria, tomándose el tiempo para escucharlos y acompañarlos. Incorporar actividades físicas como saltar, correr o bailar también ayudará a que liberen energía. “Las rutinas son muy tranquilizantes para todo niño, pero la rigidez extrema no ayuda. El que cada día tenga sus ritos con la alimentación, el acostarse o el baño es importante para ellos, sobretodo si tienen dificultades para organizarse.

"Son rutinas que deben ir acompañadas de calidez, encuentro, y diálogo con el niño”, advierte la psicóloga Claudia Cerfogli. La especialista también sugiere “favorecer los momentos de goce familiar y no claudicar en esto. Cada familia tiene sus modos, solo deben encontrar el que más les acomode, como ver películas, jugar juegos, bailar, cocinar, cantar, etc.". También sugiere a los padres no culpabilizarse si los niños se aburren, pues desde el aburrimiento surge la creatividad. Tampoco sentirse culpables si deben trabajar, "los niños y niñas lo entenderán si se lo explican".

"Cada familia tiene sus modos, solo deben encontrar el que más les acomode, como ver películas, jugar juegos, bailar, cocinar, cantar" - Claudia Cerfogli, psicóloga infantojuvenil

Regular uso de pantallas

El uso debe ser regulado por los padres y las madres. No se recomienda que los niños menores de 2 años las utilicen y los menores de 5 años no debiesen usarlas por más de una hora al día. En los más grandes habrá que evaluar si las pantallas evitan o no las instancias de encuentro familiar. “Aunque obligadamente habrá mayor uso, la idea es que se utilicen privilegiando actividades y contenidos de mayor calidad por sobre otros que no contribuyen en el aprendizaje o desarrollo”, dice la doctora Acevedo. Aspecto con el que también concuerda la psicóloga Claudia Cerfogli. 

 

Las especialistas recomiendan el uso de pantallas privilegiando actividades y contenidos de mayor calidad por sobre otros que no contribuyen en el aprendizaje o desarrollo. Foto: Pexels


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