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Vocación por la paz y espíritu de encuentro: claves del primer año de pontificado de León XIV 


A doce meses de su elección, el pontífice ha destacado por su liderazgo sereno, su compromiso con la paz y su capacidad de tender puentes en un mundo fragmentado. Académicos UC analizan los principales hitos de un pontificado que recoge el legado de Francisco y proyecta nuevos desafíos para la Iglesia global. 

Papa León XIV

photo_camera Durante su primer año de pontificado, León XIV ha ejercido una activa diplomacia por la paz, al tiempo que ha abogado por una nueva mirada a la educación, la dignidad humana y los desafíos actuales, como la IA. (Crédito fotográfico: Monday Vatican)

“Un Papa de la paz que ha sabido poner el amor en el centro de la vida del cristiano y construir puentes en medio de un mundo herido”. Así describen académicos de la UC el primer año de pontificado de León XIV, que conmemora su primer aniversario al frente de la Iglesia Católica.

El 8 de mayo de 2025, desde el balcón central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, León XIV fue presentado al mundo tras su elección en el cónclave. Su saludo inicial, centrado en la paz, el encuentro y el entendimiento, marcó desde el inicio el tono de un pontificado que, en doce meses, ha buscado responder a los desafíos contemporáneos con una mirada pastoral y dialogante.

Es así como el papa ha publicado documentos clave, como el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”, junto con sus primeras cartas pastorales centradas en la educación, la dignidad humana y los desafíos de la inteligencia artificial.

También ha ejercido una activa diplomacia por la paz, con intervenciones claras frente a conflictos internacionales y un liderazgo moral firme. Ha realizado viajes apostólicos significativos, entre ellos la visita en abril de este año a África -incluyendo Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial-, donde fortaleció el diálogo interreligioso.

Papa León XIV
El saludo inicial de León XIV al asumir su pontificado, estuvo centrado en la paz, el encuentro y el entendimiento. (Crédito fotográfico: Vatican News)

Marcado por el encuentro

Durante su primer año, uno de los rasgos más destacados ha sido su capacidad de tender puentes entre culturas, religiones y sensibilidades al interior de la Iglesia. La académica de la Facultad de Teología Rocío Cortés, subraya que “esto de ser puente ha quedado plasmado en este año de pontificado: Un Papa que no tiene miedo a poner el amor en el centro de la vida del cristiano”.

En esa misma línea, la profesora destaca su apertura al diálogo interreligioso, destacando que León XIV es “un Papa que no tiene miedo a dialogar, en continuidad con lo que hizo también el Papa Francisco en su visita a África”, relevando encuentros con comunidades musulmanas y otros credos, en contextos marcados por conflictos.

Otro de los hitos ha sido su firme posicionamiento frente a los conflictos internacionales. Su llamado de paz ha sido constante, acompañado de gestos concretos y mensajes que invitan a pasar de las palabras a la acción en la construcción de la paz y la defensa de la dignidad humana.

“León XIV ha mostrado disposición a la comprensión y al trabajo por el encuentro, buscando de diversas formas las posibilidades y vías de mitigamiento de los horrores de la guerra, y de la convicción del encuentro y el entendimiento, en una prueba virtuosa de humildad y de espíritu de servicio al Evangelio”, expresa el director del Instituto de Historia Claudio Rolle. “El empeño de la paz desarmada y desarmante, con su potente dimensión evangélica, lo ha vivido y lo vive León XIV día a día, sin tonos estentóreos, pero siempre atento a contribuir a un futuro diferente”, agrega.

Papa León XIV saluda a los fieles.
El papa ha buscado fomentar el diálogo y el encuentro. (Crédito fotográfico: Vatican News)

Continuidad y proyección propia

León XIV ha mostrado una clara continuidad con el pontificado anterior, pero con un sello distintivo. “En cada intervención, cuidadosamente escrita, con dimensiones analíticas y con un sello propositivo, en diálogo con la tradición y con las variadas experiencias de la Iglesia, ha manifestado la necesidad de profundizar en el ámbito de la educación y de incidir en la transformación del mundo, respondiendo a los desafíos que el presente y el futuro plantean”, comenta Claudio Rolle.

Esta continuidad se expresa también en la preocupación por el diálogo, y la relación entre fe y razón. Al mismo tiempo, el pontífice ha dado señales de una agenda propia, con énfasis en los desafíos contemporáneos como la inteligencia artificial, la formación integral y el rol de la Iglesia en sociedades complejas.

El decano de la Facultad de Teología Fernando Berríos, coincide con este diagnóstico: “Ha dado señas de, por supuesto, tener un profundo afecto por el Papa precedente, pero es un hombre que tiene una agenda propia”, destacando la originalidad de su propuesta pastoral.

A ello se suma una preocupación constante de que nadie quede excluido. Su magisterio ha buscado integrar diversas sensibilidades, promoviendo una Iglesia que acoge, dialoga y construye unidad en medio de la diversidad.

Un liderazgo sereno, pero firme

Otro rasgo distintivo ha sido su estilo personal. El decano Fernando Berríos resalta “esa actitud de tranquilidad para enfrentar las grandes dificultades de la fe y de la Iglesia en el mundo”, junto con una combinación de “lucidez, tranquilidad y firmeza” frente a escenarios complejos.

Esa personalidad calmada ha sido clave en su intervención en conflictos globales, donde ha mostrado, de acuerdo con el académico, “una templanza muy grande y al mismo tiempo, una firmeza muy grande”, especialmente ante situaciones de guerra y tensiones internacionales.

“En la primera parte de su ejercicio como pontífice debió enfrentar la política de ataque a Gaza, sosteniendo con firmeza y claridad la necesidad de la construcción de caminos de paz”, destaca Claudio Rolle y agrega: “El esfuerzo silencioso y persistente en la búsqueda de entendimiento, y sobre todo de humanidad, se vio en parte ocultado por los tonos exaltados de otros debates que atrajeron la atención de los medios”.

Papa León XIV lanza una paloma blanca.
Su llamado de la paz "desarmada y desarmante" ha sido una constante del pontificado de León XIV. (Crédito fotográfico: REUTERS/Guglielmo Mangiapane/TPX Imágenes del Día)

Una Iglesia misionera y comunicativa

En este primer año, León XIV también ha reforzado la dimensión misionera de la Iglesia, insistiendo en la necesidad de una fe encarnada en la realidad. Él mismo fue un misionero, siendo enviado a Perú desde sus inicios como sacerdote, sirviendo en varias ciudades y roles dentro de la Iglesia, llegando a ser Obispo de Chiclayo, cargo que ejerció durante ocho años. Esa experiencia y amplitud de mirada es la que también ha plasmado como Pontífice.

Su énfasis en la educación, el pensamiento crítico y el desarrollo humano integral ha sido clave para proyectar el papel de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Su liderazgo ha sido interpretado como el de un “Papa del amor”, capaz de articular tradición y renovación. Como afirma la profesora Rocío Cortés, su pontificado muestra cómo “el amor bien descrito es vital, hace de puente, hace de mediación entre aquello que creemos y aquello que practicamos”.

“Destacaría su preocupación por comunicar de manera clara, oportuna y eficaz su mensaje como Sumo Pontífice”, releva Claudio Rolle. “Esto se puede percibir en el cuidado con que usa las palabras y la atención que da a la escritura de sus textos y al diálogo de estos con las escrituras y la tradición católica. De hecho, desde su saludo inicial como León XIV, hay una cuidadosa articulación para presentar en esa primera intervención un esbozo de sus principales preocupaciones y tareas como Papa, que se evidencia en las referencias a la paz, al encuentro y al entendimiento, construyendo puentes y no muros, subrayando la unidad de la Iglesia y las tareas que el presente y el futuro le plantean”.

Papa León XIV siendo entrevistado por la prensa.
Una característica de León XIV, que destaca el director del Instituto de Historia Claudio Rolle, es "su preocupación por comunicar de manera clara, oportuna y eficaz su mensaje como Sumo Pontífice”. (Crédito fotográfico: Vatican News)

Mapas de esperanza
Un hito de su pontificado que atañe directamente a nuestra Universidad, es la publicación de la carta apostólica "Diseñar nuevos mapas de esperanza", el 27 de octubre de 2025, en el contexto del Jubileo de la Educación. Su objetivo principal es renovar la educación católica.

Invita a actualizar el compromiso educativo en un mundo digital y fragmentado, enfocándose en tres prioridades: cuidar la vida interior, un enfoque digital humano y una educación para la paz. En suma, propone formar a la persona de manera integral.

Como concluye el profesor Rolle, el Pontífice “hace referencia a la necesidad de pensar la educación como un desafío mundial, en un modo en que se haga evidente la necesidad del desarrollo del crecimiento interior y el sentido de unidad, con respeto y valoración de la riqueza de la diversidad, el amor y la alegría en la enseñanza, y trasmisión de conocimientos y experiencias”.
 

Revisa la columna "León XIV: entre el centro y las periferias" en revista Diálogos


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