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Guillermo Blanco Martínez

Premio nacional de Periodismo - 1999

Escritor, académico y periodista. Fue uno de los integrantes de formación de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica de Chile. Premio Nacional de Periodismo 1999.

Sus inicios

Nació en Talca el 15 de agosto de 1926 y murió en Santiago el 25 de agosto de 2010, diez días después de cumplir 84 años.

A los ocho años se trasladó junto a sus padres a Santiago. Estudió en el Instituto de Humanidades Luis Campino de donde egresó en 1942. Luego entró a estudiar Arquitectura en la Universidad Católica, pero no terminó la carrera.

Tras dejar la universidad, trabajó por casi una década en la Compañía Salitrera Anglo-Lautaro. Entre 1946 y 1948 creó junto a un grupo de amigos la revista Amargo, donde publicó sus primeros relatos.

Trayectoria

En paralelo a la literatura, durante la década de 1950 empezó a ejercer el oficio de periodista.

A comienzos de los 60 fue redactor de la revista Finis Terrae, perteneciente a la Universidad Católica. Fue columnista del diario El Sur de Concepción, colaboró con la revista Mensaje, fue director de la revista Rumbos y trabajó en el diario La Voz, donde llegó a ser subdirector.
En esa época comenzó a hacer clases de periodismo en la Universidad Católica, donde formó a varias generaciones de periodistas hasta 1976. En esta universidad llegó a ser Vicerrector de Comunicaciones.

A mediados de los 60 entró a trabajar a la revista Ercilla. Por su destacada labor, en 1968 fue invitado a Vietnam junto a un grupo de periodistas latinoamericanos, para dar cuenta de la realidad en ese país, durante la guerra contra Estados Unidos. Sus vivencias fueron publicadas como columnas en Ercilla y luego en un libro titulado "Recuerdos no siempre cuerdos".

En 1969, formó parte del equipo fundador de Televisión Nacional de Chile, donde posteriormente ejerció como Director de Programación. Tras el golpe de estado, fue parte del equipo fundador de revista Hoy, donde llegó a ser Editor Cultural entre 1976 y 1989.

Con la llegada de la democracia, en 1990, entró a trabajar como profesor en la Escuela de Periodismo en la Universidad Diego Portales, donde estuvo hasta el 2003. Por esos años fue también miembro del Consejo Nacional de Televisión y presidente del Consejo Nacional del Libro y la Lectura.

El año 2000 integró la Mesa de Diálogo, instancia a nivel nacional en la que se intentó acercar posiciones sobre las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

Publicaciones

Sus primeros relatos fueron publicados durante los 50 en revistas como Amargo, Estudios, Rumbos y Finis Terrae.

En 1959 publicó "Sólo un hombre y el mar", su primer libro de cuentos. Ese mismo año apareció la novela breve "Misa de Réquiem".

En 1964 fue lanzada la que es su obra más célebre, "Gracia y el forastero". Le siguieron en 1969 los colecciones de cuentos "Cuero de diablo" y "Los borradores de la muerte".

También escribió ensayos, siendo el más relevante "El evangelio de Judas (1973), donde reflexionó en torno a la figura de Jesucristo y la religión.

En 1992, fue becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España para pasar una temporada en Salamanca investigando los últimos años de Miguel de Unamuno. Una década después publicó "El león sin gafas", libro donde volcó el resultado de esa experiencia en España.

Premios y reconocimientos

Durante su vida recibió múltiples reconocimientos por su trabajo.

En 1956 ganó el concurso de cuentos del diario El Mercurio con Adiós a Ruibarbo. Fue el ganador del Concurso Nacional de Cuentos Oscar Castro en 1957. Su novela Misa de réquiem fue reconocida con el premio Alerce.

En 1973, fue nombrado miembro de la Academia Chilena de la Lengua y miembro de número de la Real Academia Española.

Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1999, por su “amplia y respetada trayectoria” y por haber sido reconocido por muchas generaciones como “un maestro de periodistas”.

Fue nombrado Hijo Ilustre de Talca en 2006 y ese mismo año, condecorado por el Ministerio de Educación con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral.

Recibió la Encomienda de la Orden de Isabel La Católica, otorgada por el Rey de España y se le otorgó la ciudadanía española, por la vinculación de su obra con la cultura de ese país.