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Adultos mayores en cuarentena: Cuidado vs. libertad personal


La prohibición de los mayores de 75 años de salir de sus hogares busca proteger al grupo de más alto riesgo frente a la pandemia. Sin embargo, la medida conlleva cuestionamientos: ¿Es legítimo limitar sus derechos? ¿Es ético? ¿Conlleva más perjuicios que beneficios? Los expertos coinciden en impulsar medidas que refuercen las redes de apoyo, la entrega de información y el autocuidado.

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photo_camera La cuarentena para adultos mayores a partir de los 75 años ha generado una serie de cuestionamientos respecto de su salud física y mental, y sus propios derechos. (Fotografía: Unsplash/Georg Arthur Pflueger)

 

“Mamá, no puedes salir a comprar”, “Papá, no puedes ir al banco”, “No podemos ir a ver a los abuelos, hagamos una videollamada”… 


Estas deben ser de las frases más pronunciadas en esta pandemia, desde que se declaró a los adultos mayores como el grupo de más alto riesgo, con la tasa más alta de muerte por Covid-19 en el mundo. 

De acuerdo a un informe de la ONU, al 1 de mayo pasado, sobre el 95% de las muertes por Covid-19 en Europa corresponde a mayores de 60 años, mientras que en China son el 80%; en Estados Unidos, los mayores de 65 representan el 80% de los fallecimientos. Según este mismo reporte, las personas de 80 años y más tienen una tasa 5 veces más alta de fallecer a causa de Coronavirus con respecto al promedio de la población y el 66% de los mayores de 70 años tiene al menos una condición de base que incrementaría su riesgo en el caso de contraer coronavirus.

En Chile, al 4 de junio, el 18% de las muertes por Covid-19 corresponde a personas entre 60 y 69 años, el 29% entre 70 y 79%, el 26% entre 80 y 89% y el 8%, 90 años y más (nota Radio Pauta) La mayoría de ellos tiene antecedentes de enfermedades crónicas de base. 

Según datos oficiales del Gobierno (al 30 de mayo)  las personas mayores de 60 años representan un 14,2% del total de los contagios, pero un 48,6% de las hospitalizaciones en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y un 83,2% de los fallecimientos. 

Al 3 de junio, 1052 personas de más de 60 años han muerto por Covid-19 en Chile, de un total de 1275 (cifras de acuerdo a la Facultad de Matemáticas UC, en Visualizador Covid-19 Chile - DATA UC)

Ante esta realidad, el 15 de mayo de pasado se decretó en Chile una cuarentena obligatoria para las personas a partir de los 75 años, sin importar su lugar de residencia. Ya antes de esa fecha los mayores de 80 años tenían prohibición de salir. 

A esto se suma la prohibición de visitas familiares a los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam), el cierre de los Centros Día, la cancelación de actividades de prevención de salud dirigidas a personas mayores, la restricción de reunión en todos los clubes de personas mayores en el país.

Estas medidas afectan, en total, aproximadamente a un millón de personas, quienes viven principalmente en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío.

Según datos oficiales del Gobierno (al 30 de mayo)  las personas mayores de 60 años representan un 14,2% del total de los contagios, pero un 48,6% de las hospitalizaciones en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y un 83,2% de los fallecimientos. 

Los efectos… ¿positivos o negativos?

Estas disposiciones buscan resguardar la salud de los adultos mayores y fomentar su autocuidado, así como mitigar las posibilidades de contagio. Sin embargo, han generado también una serie de cuestionamientos: ¿Se debe aislar a este grupo? ¿Qué efectos conlleva? ¿Qué realidades hay detrás?

Lo primero que hay que entender, es quiénes son los adultos mayores. “Son una población muy heterogénea”, se apura en afirmar la académica de la Escuela de Psicología Susana González, miembro del Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento - CEVE UC. ”El rango etáreo es muy alto, la realidad de una persona a los 60 es muy distinta de una de 90, y todos se consideradan en el mismo grupo. También es muy distinta una persona sana que una enferma, eso cambia todo, porque pasan der ser independientes a dependientes”, explica. 

Aproximadamente el 16% de las personas mayores en Chile viven con su pareja -otra persona mayor- y el 14%, o 180 mil adultos mayores, viven completamente solos en sus hogares. Eso implica que la cuarentena, más que “distanciamiento” social, imponga en la práctica un completo “aislamiento” social. 

El contacto con la familia, la participación en organizaciones sociales y las reuniones con otras personas de su edad, suelen ser un espacio importante de socialización. En algunos casos esto se puede suplir, en parte, con la tecnología, pero la brecha digital y la falta de acceso es alta en este grupo. 

Como explica Macarena Rojas, directora del Programa del Adulto Mayor, parte del Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento - CEVE UC, esto conlleva varios efectos. “Desde el punto de vista físico, existe un riesgo más alto que las personas estén inactivas, se altera su rutina de ejercicios y de actividades, con todas las consecuencias negativas que pueden implicar para su salud -mayores dificultades para subir escaleras, caminar y moverse de forma autónoma, a lo que se suma el riesgo de caídas, etc-. Desde la perspectiva social, al no poder hacer sus cosas habituales, pierden el tener un proyecto significativo de vida, afectando su estado de ánimo”.

"Desde la perspectiva social, al no poder hacer sus cosas habituales, pierden el tener un proyecto significativo de vida, afectando su estado de ánimo” - Macarena Rojas, directora del Programa de Adulto Mayor UC.

“El aislamiento empieza a pesar, especialmente en los sectores más vulnerables. En situación de pobreza es más rudo, la crisis económica los afecta más”, agrega Macarena Rojas. Según la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez (UC – Caja Los Andes) un tercio de las personas mayores trabaja, y de ellas, el 57,8% lo hace por cuenta propia. Esto quiere decir que frente a este escenario actual, viven mayor precariedad e incertidumbre, quedándose probablemente sin ningún otro ingreso económico además de su pensión.

“Generalmente cuando se habla de desempleo o interrupción del empleo, se hace referencia a personas más jóvenes, pero afecta a una creciente población mayor”, afirma Ignacio Madero-Cabib, académico del Instituto de Sociología, director alterno del Núcleo Milenio para el Estudio de Curso de Vida y la Vulnerabilidad (MLIV), investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y colaborador del Centro de Estudios de la Vejez y Envejecimiento UC. “La gente va a tener que trabajar hasta edades cada vez más tardías, ya que las pensiones no parece que vayan a mejorar”, agrega. (Ver: “El confinamiento para las personas mayores: ¿cómo enfrentarlo?)

“La gente va a tener que trabajar hasta edades cada vez más tardías, ya que las pensiones no parece que vayan a mejorar” - Ignacio Madero-Cabib, académico Instituto de Sociología UC.

Confinamiento en residencias

Las residencias de adultos mayores se han convertido en foco de preocupación. Por la facilidad y rapidez de contagio entre sus residentes, el número de fallecidos se ha elevado en estas instituciones en todo el mundo. Solo en Madrid se contabilizan 6.007 muertos por coronavirus, entre el 8 de marzo y el 3 de junio, en los centros de servicios sociales residenciales para adultos mayores. En total en Europa, se estima que la mitad de las muertes por Covid-19 han ocurrido en este tipo de residencias.

En Chile, existen 900 Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) con autorización sanitaria y 250 aproximadamente sin autorización. En total, se estima que en ellos residen 45 mil adultos mayores. Solo en la Región Metropolitana, 141 adultos fallecidos a causa de coronavirus vivían en una de estas instituciones (cifras al 29 de mayo, de acuerdo a un artículo de La Tercera)

Como explica Macarena Rojas, “se estima en que cerca del 40% de las residencias son informales, lo que implica que no reciben la información ni apoyo del sistema público”. Además requieren de elementos de protección.

Los efectos de confinamiento también se sienten aquí. “Los adultos mayores que viven en residencias dejaron de recibir visitas, eso afecta bastante y puede generar cuadros depresivos”, explica la académica de Psicología Susana González. “Es una situación disruptiva, se alteran todas sus rutinas”, agrega Macarena Rojas. Lo que se agrava en los casos de demencia o de problemas de memoria.

Así también es una situación de gran estrés para los cuidadores, ya sea por la posibilidad de contagiar a los residentes como el hecho de estar muchas veces aislados de sus propias familias. “Lo están pasando mal. Están muy estresados y sobrepasados con esta situación, con escaso o nulo apoyo además”, añade Susana González. 


Libertad personal

la cuarentena, más que “distanciamiento” social, imponga en la práctica un completo “aislamiento” social.  El contacto con la familia, la participación en organizaciones sociales y la reunión con otras personas de su edad, son un espacio importante de socialización. (Fotografía: Unsplash/Christian Bowen)
la cuarentena, más que “distanciamiento” social, imponga en la práctica un completo “aislamiento” social. El contacto con la familia, la participación en organizaciones sociales y la reunión con otras personas de su edad, son un espacio importante de socialización. (Fotografía: Unsplash/Christian Bowen)

Las cuarentenas especiales a adultos mayores han generado una verdadera rebelión en otros países. En Francia, los mayores de 65 años -que alcanzan los 18 millones de personas en ese país- hicieron sentir su ira frente a la medida de confinamiento general para este grupo etáreo. Argumentaron sentirse infantilizados, discriminados y que se atenta contra sus derechos. Incluso se esgrimió que la medida podría ser inconstitucional. En Alemania, su canciller, Ángela Merkel, sentenció: “Encerrar a nuestros mayores como estrategia de salida a la normalidad es inaceptable desde el punto de vista ético y moral”.

En Chile, el exfiscal nacional Guillermo Piedrabuena, cuestionó la medida, planteando que el confinamiento va en desmedro de los derechos fundamentales de los adultos mayores. Sin embargo, en general las personas de este grupo ha acatado la medida. 

Una encuesta realizada por el “Observatorio del Envejecimiento. Para un Chile con futuro” ahondó en la realidad de los adultos mayores. “Las personas en general se están cuidando, ya estaban realizando cuarentena preventiva antes de la medida establecida por el Gobierno y en general tienen conciencia de los riesgos de la pandemia”, afirma Macarena Rojas. “Están preocupados por el futuro, pero no tanto por ellos mismos, sino por sus hijos”, agrega la experta.

El distanciamiento no ha sido fácil. “La gran mayoría de mis pacientes echa de menos los abrazos. No ver a sus nietos les duele tremendamente”, cuenta Susana González. “Pero por otro lado, también se han sentido cuidados. Sus hijos están preocupados, les hacen las compras, están pendientes de ellos”.

“El problema es que el mensaje para los adultos mayores ha sido que el encierro es para cuidarlos, mientras que a los jóvenes se les dice que la cuarentena es para que no contagien a otros. Aquí predomina una mirada asistencialista sobre los mayores, que se intensificó al ser clasificados como grupo de riesgo”, dice la psicóloga.

A esto se suma la mirada de los adultos mayores como personas frágiles y dependientes. “Si bien la pandemia es nueva, ellos han pasado crisis incluso más graves a lo largo de su vida, por lo que son capaces de poner las cosas en perspectiva”, agrega la académica. Por eso lo importante es respetar su libertad personal de tomar sus propias decisiones.

“La gran mayoría de mis pacientes echa de menos los abrazos. No ver a sus nietos les duele tremendamente” - Susana González, académica Escuela de Psicología UC.


Apoyo y autocuidado

Esta infografía es parte de una campaña informativa preparada por la Escuela de Trabajo Social UC.
Esta infografía es parte de una campaña informativa preparada por la Escuela de Trabajo Social UC.

Las redes de apoyo son importantes. Por eso la académica de la Escuela de Trabajo Social, Sara Caro, ha realizado diversas charlas virtuales, entrevistas en medios de comunicación, infografías informativas y más, con el fin de entregar diversas recomendaciones, dirigidas tanto a familiares y personas cercanas a adultos mayores, como a quienes no lo son.

La investigadora cree que es fundamental identificar los adultos mayores que vivan en la comunidad, edificio o barrio, y crear alguna red de apoyo con sistema de turnos o coordinación, que pueda tener un contacto distante pero más frecuente con el adulto mayor.

“El apoyo familiar y/o comunitario se vuelve más importante que de costumbre. Se aconseja mantener contacto telefónico, y/o realizar videollamadas (si tiene celular con internet), al menos una vez al día, tanto para saber si tiene necesidades en cuanto a alimentos o medicamentos, como para conversar. Es importante también entregar un espacio para expresar sentimientos o pensamientos difíciles, todo ello debe ser entendido en un contexto de estrés e incertidumbre que todos estamos viviendo”, expresó Sara Caro, también investigadora del Observatorio del Envejecimiento, Para un Chile con Futuro y de CEVE UC.

“El apoyo familiar y/o comunitario se vuelve más importante que de costumbre. (...) Es importante también entregar un espacio para expresar sentimientos o pensamientos difíciles" - Sara Caro, académica de Trabajo Social UC.

Otro punto relevante para resguardar la salud mental de las personas mayores, según la académica, es acompañar y cuidar, no alarmar: “Es clave que la dosis de información y noticias sea puntual y breve, ojalá sólo 1 vez al día. Es mejor compartir con ellos información práctica sobre cómo cuidarse del Covid-19 y la importancia del autocuidado en salud. Chequear si tienen tratamientos previos y que los estén siguiendo. Estos puntos les ayudan a retomar el autocontrol de sus vidas desde las actitudes cotidianas, lo que ayuda a su sensación de bienestar y seguridad”. 

El 41,9% de los hogares en Chile cuenta con al menos una persona de 60 años o más, lo que refleja una gran cantidad de familias en las que conviven dos o más generaciones. “Para mantener una convivencia saludable y que no agregue estrés a la situación, es importante comprender –para aceptar– la situación que cada uno está viviendo y cómo la está viviendo, desde la empatía y el respeto por las preocupaciones e intereses de cada cual. Aprovechar la instancia para reencontrarse y abandonar prejuicios”, concluye la investigadora. 

 

El aporte de la UC en temas de adulto mayor

Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento, CEVE UC

Observatorio del envejecimiento, Para un Chile con Futuro

Programa del Adulto Mayor UC

Clapes UC – Índice Adulto Mayor

Facultad de Medicina

Senior Lab

Universidad abierta gratuita on line para adultos mayores 
 

Algunos estudios:

Madero-Cabib, I., Azar, A., y Pérez-Cruz, P. (2019). Advantages and disadvantages across the life course and health status in old age among women in Chile. International Journal of Public Health, 64(8), 1203-1214. (WOS). 

Madero-Cabib, I., Biehl, A., Sehnbruch, K., Calvo, E., y Bertranou, F. (2019). Private pension systems built on precarious foundations: A cohort study of labor-force trajectories in Chile. Research on Aging, 41(10), 961–987. (WOS). 

Madero-Cabib, I., Undurraga, R., y Valenzuela, C. (2019). How have women’s employment patterns during young adulthood changed in Chile? A cohort study. Longitudinal and Life Course Studies, 10(3), 375-397. (WOS). Link:

 


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