Skip to content
Ollas comunes y salud:

Colaboración de la sociedad civil y empresas en pandemia


Las organizaciones de la sociedad civil han demostrado su rápida capacidad de respuesta, poniendo a disposición de la sociedad su capacidad de innovación, sus conocimientos técnicos y su llegada a los territorios, a lo que se ha sumado el apoyo de las empresas.

photo_camera Las organizaciones de la sociedad civil han tenido un rol preponderante durante la crisis generada por la pandemia del COVID-19. (Fotografía: Olla Común/Rodrigo Merino)

En Chile, existen 319.819 organizaciones de la sociedad civil inscritas en los registros. De estas, 214.064 se encuentran con sus directivas activas, según la última actualización del Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) de 2020, de las cuales un 72% corresponde a organizaciones comunitarias y funcionales (Ley 19.418) y un 12% a fundaciones y asociaciones (Título XXXIII del Código Civil). La categoría de "Fundaciones y asociaciones" se han duplicado en el último quinquenio.

Son estas organizaciones las que han tenido un rol preponderante durante la crisis generada por la pandemia del COVID-19. Con su experiencia y conocimiento del territorio, lograron llegar de distintas maneras a los más afectados por las consecuencias sanitarias y económicas durante este periodo.

Paula Streeter, coordinadora de Sociedad en Acción, señala que “la pandemia mostró firmemente el rol que debe cumplir la empresa, la sociedad civil y el Estado, y en qué punto deben colaborar para proveer bienes públicos y llegar más rápidamente a quienes más lo necesitan. Y como lo hemos planteado varias veces, el Estado no tiene el monopolio de lo público, tiene un rol clave, pero la sociedad civil tiene un rol que cumplir para proveer bienes públicos y ser parte de la construcción del Chile que todos queremos”.

Hoy más que nunca, las organizaciones de la sociedad civil han demostrado su rápida capacidad de respuesta en un contexto social tan complejo como el que ha presentado la pandemia, poniendo a disposición de la sociedad su capacidad de innovación, sus conocimientos técnicos y la capilaridad en los territorios para llegar a tiempo con respuestas pertinentes.

Sin embargo, una gran parte de estas organizaciones se ha visto enfrentada a un gran desafío: ir en ayuda de los más vulnerables en medio de una profunda escasez de recursos. Por eso es que, Sociedad en Acción por ejemplo, ha participado en diversas instancias públicas y privadas, en las que representantes de distintas entidades han puesto los esfuerzos para destacar y fortalecer el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil y generar propuestas de ayuda. 

Por un lado, ha sido parte de la  mesa -convocada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia- para asignar el fondo de 20 MM de dólares a las organizaciones de la sociedad civil, comprometida por el gobierno luego de un acuerdo trasversal entre oficialismo y oposición.  Otra de las instancias, de las que Sociedad en Acción ha sido parte, es la denominada Mesa Circular, cuyo objetivo es impulsar una ley corta de donaciones que permita reformar la Ley de rentas municipales para fortalecer el sistema de donaciones. La propuesta, que fue presentada a los Ministerios de Hacienda, Desarrollo Social y Secretaría General de Gobierno, busca incorporar nuevas causas, para que más recursos lleguen a un mayor número de organizaciones. 

Alianzas en terreno

La sociedad civil está concebida como un sector que opera más allá de la lógica del Estado y el mercado, ya que se constituye por ciudadanos agrupados libremente para procurar el bien común y se caracteriza por ser un espacio donde priman la solidaridad y la autonomía. Además, cumplen el rol de ser instancias de intermediación entre el Estado y los individuos.

Las sociedades contemporáneas enfrentan hoy problemas cada vez más complejos, los que requieren del trabajo coordinado entre el Estado, la empresa y la sociedad civil para su resolución, y la filantropía, a través de las leyes de donaciones, son un ejemplo concreto de coordinación entre los tres sectores.

Pero la sociedad civil no opera de manera aislada. Su naturaleza autónoma e independiente, le brinda características distintivas que se traducen en aportes concretos que alimentan la interacción entre los sectores.

Cómo se ha dado esa articulación y de qué manera ha aportado en este complejo escenario, fue el tema analizado en el seminario Colaboración entre empresa y sociedad civil: Desafíos y aprendizajes a partir de la pandemia, organizado por el Centro UC de Políticas Públicas, a través del proyecto Sociedad en Acción.

“La colaboración entre personas e instituciones se basa en un aporte común y gestión de recursos. Cuando hay colaboración no se trata solo de traspasar recursos, dinero, aportes en especie, también hay un aporte en la movilización de competencias”, afirma Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC.

Y es así como a través de distintas iniciativas, el mundo empresarial ha asumido nuevas responsabilidades durante la pandemia, para aportar al contexto actual y trabajar colaborativamente con otras organizaciones. Dichos aportes no tratan solo de un apoyo económico, sino también en identificar a los individuos o entidades con expertiz en las diferentes temáticas, y buscar soluciones específicas a partir de esa alianza.

Una iniciativa que busca representar esa motivación es “SiEmpre por Chile: solidaridad e innovación empresarial”, causa que nace a partir del primer caso de coronavirus en Chile y que se aloja en el Fondo Privado de Emergencia para la Salud de Chile, inaugurado el 25 de marzo del 2020. Este proyecto es parte de un esfuerzo conjunto de la Confederación de la Producción y el Comercio, CPC y sus seis ramas, el cual busca conectar y coordinar a distintas organizaciones para poder abarcar situaciones que han sido visibilizadas por la pandemia.

Solidaridad, innovación y colaboración, son los pilares que Juan Sutil, presidente de la CPC, estableció como guías de la iniciativa. También, enfatizó en la necesidad de contar con un nuevo sistema de donaciones, que permita realizar un trabajo más eficaz. “Nosotros requerimos de unificar una ley que permita enfrentar las donaciones y la filantropía en Chile, porque es tan bonito lo que ha ocurrido con SiEmpre por Chile, y la conexión de tantas personas, fundaciones y sociedad civil, que podría ser un buen ejemplo para seguir”, afirma el representante del empresariado.

Hasta la fecha, han reunido 111.000 millones de pesos en aportes de empresas, empresarios, familias y grupos empresariales, beneficiando a 300 mil personas. Además, han destinado 16.600 millones de pesos para apoyar a fundaciones, además de la entrega de insumos.

Ollas comunes y salud

Unificar una ley que permita enfrentar las donaciones y la filantropía en Chile es lo que buscan desde SiEmpre por Chile, iniciativa de la CPC. (Fotografía: SiEmpre por Chile)
Unificar una ley que permita enfrentar las donaciones y la filantropía en Chile es lo que buscan desde SiEmpre por Chile, iniciativa de la CPC. (Fotografía: SiEmpre por Chile)

La organización Por Todas ha buscado potenciar el liderazgo femenino que emerge de las comunidades y que se visibiliza por medio de las ollas comunes. Durante el año pasado, realizaron un piloto de seis meses donde aportaron en 19 ollas comunes distintas, las cuales entregaron cerca de 400.000 almuerzos.

Su directora, Fernanda Vicente, enfatizó en que si bien su primera llegada a SiEmpre por Chile fue por el tema alimenticio, lo que buscan actualmente es promover un nuevo modelo de colaboración, donde el rol femenino esté en el centro del proceso de identificación y solución de los problemas país y el sector empresarial actúe como motor principal en la regeneración social. “Nosotras ya no creemos en la Responsabilidad Social Empresarial, no creemos en la caridad, nosotras vemos a las empresas como actores centrales de la sociedad, como actores centrales de lo que Chile necesita”, afirma.

Otra organización que ha estado activa durante la pandemia es TECHO, la que ha trabajado con la CPC en el programa Chile Comparte Salud, el cual busca aportar en la descongestión de los hospitales por medio del fortalecimiento de la atención primaria en diversos sectores vulnerables.

Dicho esfuerzo dio como resultado el desarrollo de 40 dispositivos móviles que llegaron a 900 comunidades a lo largo del país, para lo cual debieron realizar una planificación conjunta con los Centros de Salud Familiar (Cesfam), municipios y dirigentes vecinales, entre otros. “La colaboración no era un ideal, la colaboración era una exigencia”, expresa Sebastián Bowen, director ejecutivo de TECHO-Chile. “La sostenibilidad de la alianza entre instituciones se da en la medida que ambas tengan un propósito claro y que esos propósitos sean complementarios entre ellas”, agrega.

Durante estos meses de pandemia, Red de Alimentos, se ha encargado de entregar más de 5.000 cajas básicas a las familias, las cuales se traducen en cerca de 12 millones de kilos en comida. Además, han colaborado con su experiencia en la materia para coordinar y organizar a distintas entidades que trabajan en temas similares en distintos sectores del país.

Su presidente, Carlos Ingman, enfatiza en la necesidad de generar una red permanente que permita unificar los esfuerzos de distintos grupos sociales, de manera de seguir trabajando en la temáticas que se hicieron visibles durante el 2020. “Tenemos que dejar las redes conectadas entre lo público, privado, la sociedad civil y el Estado, para poder asistir con algo más mecánico y estable”, concluye.


¿te gusta esta publicación?
Comparte esta publicación

Contenido relacionado