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Estudiantes crean innovadoras soluciones agrícolas para emprendedores de Puente Alto y Pirque


La primera versión del curso “Taller 4: Innovación Social y emprendimiento”, en formato Aprendizaje + Servicio, conectó a alumnos de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal con las necesidades reales de campesinos y pequeños empresarios. El profesor Luis Mejías condujo esta exitosa experiencia que se llevó a cabo aún bajo el desafío del confinamiento en pandemia.

photo_camera Estudiantes de pregrado volcaron sus conocimientos para apoyar a uno de los nueve emprendedores que buscaban apoyo a través de programas de fomento productivo de las comunas Pirque y Puente Alto.

La academia, señala Luis Mejías, tradicionalmente ha estado desconectada de la realidad. Por ello, el profesor de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, sintió la necesidad de conectar a sus estudiantes con las necesidades de emprendedores a los que efectivamente podían entregar soluciones prácticas y sencillas.

El primer semestre de 2020 una de las cuatro secciones del “Taller 4: Innovación Social y emprendimiento” -que tradicionalmente desarrollaba habilidades como la empatía, el trabajo colaborativo, la autonomía y la creatividad-  implementó el formato Aprendizaje + Servicio (A+S), con lo que los estudiantes volcaron sus conocimientos para apoyar a emprendedores que buscaban apoyo a través de programas de fomento productivo de las comunas Pirque y Puente Alto.  

Así, nueve grupos, cada uno conformado por tres estudiantes, trabajaron con cinco distintos emprendedores de Puente Alto, y cuatro emprendedores de Pirque.

El cambio a la modalidad A+S no estuvo exento de desafíos, ya que, tras la primera clase, estudiantes, profesores y hasta los emprendedores debieron recluirse al confinamiento designado por las cuarentenas decretadas para hacer frente a la pandemia del coronavirus. Si bien, la tecnología ayudó, quedó en evidencia la barrera tecnológica que enfrentan muchas personas para guiar su negocio.

“El trabajo resultó más fluido con los vecinos de Puente Alto, ya que en Pirque trabajamos con campesinos y de los cuatro, solo uno tenía un manejo fluido en tecnología, principalmente mensajes. En Puente Alto, en cambio, todos estaban en los servicios de mensajería por lo que compartían mucho más, conversaban sobre los materiales necesarios, enviaban fotos y videos. Si bien eso permitió identificar bien el problema y se propusieron buenas soluciones, no pudimos implementarlos y actualmente los proyectos se encuentran en papel”, relata Mejías.

“El curso fue un éxito porque no solo se cumple con aprender, sino que además pone a la academia al servicio de las necesidades que tiene una gran mayoría de la población” - Luis Mejías, profesor Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC

Aquellas propuestas que aplicaban cambios en redes sociales o en plataformas digitales lograron avanzar, mientras otros optaron por entregar herramientas a través de videos para que los emprendedores luego pusieran en práctica el piloto. Sin embargo, en general los emprendedores afirmaron que preferían esperar a que los estudiantes puedan asistirlos presencialmente, mientras consiguen apoyo financiero y materiales, para implementar los cambios. 

Un canal de Youtube, un detergente sustentable y más

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El curso, que fue diseñado junto a Bernardita Ramírez, subdirectora de asuntos estudiantiles de la facultad, inició su segunda versión en modalidad A+S, esta vez en dos secciones.

Un proyecto en particular que destacó fue el de Ernesto De Blasis, Gustavo Alegría y Vicente Albornoz, quienes crearon un canal de YouTube con 3 cápsulas que explican un plan de manejo de chufa (un tubérculo comestible) en el cultivo de cebollas de guarda de Don Ricardo en Pirque. Para lograrlo, trabajaron junto a compañeras de quinto año que estaban en el curso de malezas de la misma facultad, además del apoyo de Gabriela Córdoba y el decano de Agronomía, Rodrigo Figueroa. 

“Vivir situaciones reales pusieron a prueba nuestras habilidades “blandas” en una situación que tendría consecuencias reales, por lo tanto, nuestra motivación como grupo iba más allá de la nota”, relata el estudiante de cuarto año, Ernesto De Blasis.

A partir de esta experiencia, De Blasis también rescata las herramientas obtenidas como “el trabajo en equipo y el rol que uno asume. Empatizar con los emprendedores y entender las dinámicas de las distintas situaciones que ocurren cuando uno emprende o trabaja de forma independiente. También la administración del tiempo, puesto a que el 80% del curso se desarrolla fuera del horario de clases”.

“Vivir situaciones reales pusieron a prueba nuestras habilidades “blandas” en una situación que tendría consecuencias reales, por lo tanto, nuestra motivación como grupo iba más allá de la nota” - Ernesto De Blasis, estudiante de cuarto año

Otros proyectos implicaron idstintos tipos de desafíos porque se alejaban del área de conocimiento de los estudiantes, como fue el caso de aquellos que trabajaron con Óscar Orellana, emprendedor que fabrica detergente ecológico en Puente Alto. Gracias a las dinámicas y la capacidad de generar redes del curso, pudieron desarrollar un prototipo más del ámbito de la ingeniería asociadas a un equipo interdisciplinario con diseñadoras industriales.

“Normalmente genero mil o dos mil litros de detergente a la semana y lo hacía revolviendo a mano. Hace tiempo que participo en los cursos de la municipalidad, ya que anteriormente tenía otro emprendimiento. Con el prototipo que ellas prepararon, tendría que sólo poner las materias primas e incluso las botellas se llenarían solas, así que gano mucho tiempo para la venta y distribución, que también las hago yo”, cuenta Óscar.

Su detergente Newén permite reutilizar el agua con el que se lavó y usarla para riego, ya que está libre de químicos nocivos para las plantas. Actualmente, dado su compromiso con el medioambiente, también está buscando alternativas de envases reutilizables. Pese a que la pandemia ha afectado negativamente sus ventas, Óscar no se rinde y ve en este prototipo una oportunidad para seguir creciendo. 

El curso, que fue diseñado junto a Bernardita Ramírez, subdirectora de asuntos estudiantiles de la facultad, inició su segunda versión en modalidad A+S, esta vez en dos secciones. “Actualmente estamos evaluando si el próximo semestre nos abrimos a una nueva comuna ya que en contexto de pandemia hemos observado el surgimiento de muchos emprendimientos de subsistencia, por lo que hay una gran cantidad de proyectos a los que apoyar”, dice el profesor Luis Mejías.

“El curso fue un éxito porque no solo se cumple con aprender, sino que además pone a la academia al servicio de las necesidades que tiene una gran mayoría de la población. Tener este tipo de cursos no sólo es importante, también es esencial, y todas las facultades deberían tener al menos un ramo de este tipo, volcadas al terreno”, concluye Mejías.
 


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