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Instituto de Filosofía inaugura la unidad de equidad de género


La nueva unidad tendrá como objetivo inicial el análisis de los factores relacionados con el desarrollo de la carrera de las académicas del Instituto de Filosofía UC, la elaboración de propuestas que apunten a mejorar las condiciones de la mujer en el ámbito de la academia y la apertura de espacios de discusión filosófica en torno a temáticas de género.

photo_camera La nueva unidad, que será coordinada por la profesora Sasha Mudd y el profesor Pablo Acuña, orientará su trabajo hacia la identificación de las variables que propician la inequidad de género en el instituto, entre otras materias.

Inspirado por el informe de "Mujer y Academia en la UC 2018-2019" que realizó la comisión mujer y academia II, el Instituto de Filosofía  liderado por su decano Olof Page sostuvo una serie de reuniones en 2019 que concluyeron con la creación de la Unidad de Equidad de Género. El propósito: reducir la brecha de desigualdad de género en el contexto académico.

Esta nueva unidad académica busca trabajar en conjunto con la Dirección de Equidad de Género UC para solucionar los principales problemas del instituto en esta materia, como el bajo nivel de representatividad femenina tanto en su planta ordinaria (con un 12,5%) como en su planta especial (que alcanza un 30%). 

“Esto es algo que me motiva bastante como mujer, como filósofa y finalmente como ser humano comprometida con la justicia” - Sasha Mudd, académica del Instituto de Filosofía

La nueva unidad, que será coordinada por la profesora Sasha Mudd y el profesor Pablo Acuña, orientará su trabajo hacia la identificación de las variables que propician la inequidad de género en el instituto, a proponer posibles soluciones para disminuir las injusticias asociadas a la brecha entre hombres y mujeres, y a visibilizar a la contribución de académicas e investigadoras en la disciplina filosófica.

Mudd, destaca el compromiso que ha demostrado el Instituto de Filosofía UC con la igualdad de oportunidades y de trato. “Esto es algo que me motiva bastante como mujer, como filósofa y finalmente como ser humano comprometida con la justicia”, comenta. 

La académica y directora de Asuntos Estudiantiles del Instituto de Filosofía y miembro de la Unidad de Equidad de Género, Camila Schiavetti, hace hincapié en la preocupación de las autoridades de la facultad por asumir el protagonismo de la filosofía en la discusión social con enfoque de género para combatir la desigualdad:

“Son las y los filósofos los protagonistas de un cambio cultural que permite exigir y poner en la sociedad la discusión de la lucha por los derechos, la idea de que los seres humanos somos diversos, la idea de que esa diversidad es la que asegura que todos deberíamos tener igualdad con base en derechos y deberes comunes”, manifiesta. 

Por su parte, el decano de la Facultad de Filosofía, Olof Page, destaca la creación de la reciente unidad: “Una unidad de equidad de género en nuestro instituto hace que la temática pueda ser abordada con mayor prontitud, de mejor manera, con una capacidad de análisis más fina y focalizada. Además, esto nos permite relacionarnos con la universidad y la Dirección de Equidad de Género de una manera más eficiente. Estoy muy contento”.

Para la jefa de la Dirección de Equidad de Género, Pilar Bontá, la nueva institucionalidad que emergió desde el Instituto de Filosofía es una muestra de cómo la universidad, y sus distintas unidades académicas, están asumiendo la importancia de este tema y tomando medidas al respecto:

“Nos complace un montón, me reconforta muchísimo y me motiva ver que en las unidades académicas este tema está tomando fuerza no solo desde lo declarativo, sino que también se está traduciendo en acciones concretas que permitan también un funcionamiento con una orgánica establecida”, sostiene la directiva y continúa:  “Esta es una bonita oportunidad para convocar a la comunidad universitaria a mirar estas temáticas y entender, que en el fondo, son temas transversales. Para la dirección es una tremenda noticia que se impulsen estas iniciativas desde las facultades y las unidades”, añade.

“Una Unidad de Equidad de Género en nuestro instituto hace que la temática pueda ser abordada con mayor prontitud, de mejor manera, con una capacidad de análisis más fina y focalizada. Además, esto nos permite relacionarnos con la universidad y la Dirección de Equidad de Género de una manera más eficiente” - Olof Page, decano Facultad de Filosofía

La necesidad de un cambio cultural

Al reflexionar sobre el estado de avance en materia de género en el ámbito académico, la profesora Sasha Mudd plantea la necesidad de un cambio cultural. Para la filósofa, existen medidas concretas que es posible implementar según las sugerencias del informe y otras más allá de este:  “Podemos adoptar un conjunto de políticas destinadas a mejorar nuestro equilibrio de género y también mejorar la situación de las mujeres que ya están en el Instituto. Podemos, por ejemplo, evaluar y contratar en anonimato siempre que sea posible; lograr un mayor equilibrio de género en conferencias, seminarios y listas de lectura”.
 
Respecto de la malla académica, la profesora Camila Schiavetti explica que esta unidad trabajará para proponer reformulaciones a la propuesta académica de Filosofía en la UC, de manera tal que dé espacio al estudio de pensadoras de gran relevancia para esta disciplina.

“El interés acá también es ir avanzando en que transversalmente el tema de la equidad de género aparezca en todos los cursos ya sea en la bibliografía, en tematizar por qué no hay más mujeres filósofas, por qué solo en el S. XX aparecen las primeras figuras más reconocibles en la historia de la filosofía que son mujeres. En suma, tematizar la ausencia de las mujeres en esta disciplina”, explica.

Ser mujer y académica en pandemia

"La pandemia parece exacerbar las desigualdades que ya perjudican a las mujeres académicas, obstaculizando la progresión de nuestras carreras”, reflexiona la profesora Mudd. Así como ella, muchas mujeres han visto incrementada la demanda respecto de los cuidados relacionados con sus familiares, hijos e hijas, las labores domésticas, el cuidado de personas mayores, entre otros. 

En la quinta edición del Observatorio de la OIT: covid-19 y el resto del mundo, se advierte del impacto desproporcionado, según el informe, en las mujeres trabajadoras en el contexto de la crisis sanitaria. En el informe, se alerta además del “riesgo de que se produzca un retroceso con respecto a algunos avances logrados en los últimos decenios, y de que se exacerbe la desigualdad de género en el mercado laboral”.
 
“En el ámbito de la academia y de la investigación lo que se considera son los resultados ya hechos. Nadie te pregunta por qué pudiste o no investigar más o menos que en otros años si tuviste una guagua”, comenta Camila Schiavetti. “A nuestros colegas varones no les pasa tanto. Tienen una guagua, siguen investigando y sus resultados a final de año son más o menos los mismos, en el caso de las mujeres es distinto”, agrega. 

Para Mudd, ser mujer en la academia supone un doble esfuerzo que no asegura el acceso al mismo nivel de reconocimiento que sus contrapartes masculinas.

“En un entorno dominado por hombres y donde la antigüedad, la maestría y la experiencia se asocian a ser hombre, una mujer se lee frecuentemente como una niña, o como alguien que cuenta menos. Y cuando se lee a una mujer como una niña, a menudo se lee como suplicante y no como titular, como discípula no como maestra, alguien que no pertenece en un cien por ciento, cuya noción de conocimiento debe probarse una y otra vez. Estamos acostumbradas a esto pero no deberíamos estarlo y luchar por la igualdad de trato y el reconocimiento es tan importante en Filosofía como en cualquier otro ámbito social”, aclara. 

El rol de los académicos

Si bien, las primeras instancias de organización fueron trabajadas por las profesoras del Instituto de Filosofía, ellas determinaron la importancia de incluir a los hombres académicos en esta instancia. De esta manera, el docente Pablo Acuña fue invitado a participar y a asumir, junto a la filósofa Sasha Mudd, la coordinación de la reciente unidad.

Para Acuña, es importante que los hombres se muestren preocupados por las condiciones de desigualdad que viven sus colegas mujeres y que el Instituto trabaje en pos de ello. “La inequidad de género es una injusticia tremenda, una más de las cuestiones tan terribles en cómo está limitada nuestra sociedad. Pensar en cómo hacer algo al respecto en el entorno más inmediato es una tarea que me importa. Es importante que participemos todos”, dice. 

Consultado sobre el rol de los varones en la reducción de la desigualdad de género, el profesor Acuña recalca la importancia de reconocer el liderazgo femenino en este trabajo. “No hay que asumir una actitud condescendiente. Siento que hay que dar un paso atrás porque es una lucha de las mujeres y buscar el balance entre mostrar apoyo para que se muestre que es una cuestión que no es solo de interés de las mujeres”, enfatiza.

“El interés acá también es ir avanzando en que transversalmente el tema de la equidad de género aparezca en todos los cursos ya sea en la bibliografía, en tematizar por qué no hay más mujeres filósofas, por qué solo en el S. XX aparecen las primeras figuras más reconocibles en la historia de la filosofía que son mujeres” - Camila Schiavetti, académica Instituto de Filosofía


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