La UC inaugura la mayor exposición de arte contemporáneo de su historia
Casi un año de trabajo y articulación internacional hay detrás de este hito, con el que la UC responde desde Chile a la invitación del Dicasterio para la Cultura y la Educación de abrir una conversación global a través del arte. La exposición reúne más de 40 obras de 20 artistas provenientes de 12 países.
photo_camera José Manuel Izquierdo, Director de Artes y Patrimonio Cultural de la UC, trabajando en el montaje con la productora Rayén Carimán. (Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida)
Fue en octubre de 2025 cuando todo comenzó. En el encuentro “Educational Constellations – A Pact with the Future” de representantes de universidades católicas de distintos lugares del mundo, el Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede puso sobre la mesa una propuesta inédita: organizar una gran exposición global de arte contemporáneo, articulada simultáneamente desde distintos continentes.
La respuesta positiva que entregó el rector Juan Carlos de la Llera en ese momento dio inicio a un intenso trabajo liderado por la Vicerrectoría de Asuntos Internacionales y la Dirección de Artes y Patrimonio Cultural, y que tiene su punto cúlmine este jueves 3 de septiembre: la inauguración de la exposición “Ejercicios de Empatía: tramas de lo vivo”.
Se trata de la mayor exposición de arte contemporáneo que la UC ha desplegado en su historia: 20 destacados artistas de 12 países distintos con más de 40 obras desplegadas en cuatro sedes.
“La Universidad Católica decidió participar en esta primera Trienal porque creemos profundamente que el arte tiene la capacidad de abrir espacios de encuentro, de diálogo y de reflexión sobre los grandes desafíos de nuestro tiempo”, dice el rector de la UC Juan Carlos de la Llera. “Como universidad, entendemos que nuestra misión no se limita a generar conocimiento, sino también a promover la cultura como un camino para comprender mejor al ser humano y su relación con el mundo”.
Hay obras que se escuchan, otras que se recorren y algunas que invitan al público a intervenir. La muestra combina video, sonido, textiles e instalaciones, desde piezas de pequeño formato hasta grandes volúmenes que transforman el espacio. Es una exposición para mirar, pero también para detenerse, escuchar, desplazarse y encontrarse con formas muy distintas de entender el arte contemporáneo.
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“El arte contemporáneo tiene mucho que decirle a la sociedad; es un medio, un mecanismo a través del cual podemos hablar de temas que no siempre son fáciles”, comenta José Manuel Izquierdo, director de la Dirección de Artes y Patrimonio Cultural de la UC.
Detrás de la exposición hay también un desafío poco visible para quienes la visiten: articular durante casi un año a universidades, curadores y equipos de distintos países y continentes, con tiempos, contextos y formas de trabajo diferentes. A ello se sumó la complejidad de levantar simultáneamente siete exposiciones conectadas por una misma pregunta global, pero desarrolladas desde las particularidades de cada lugar.
“Esta Trienal ha significado meses de trabajo conjunto entre universidades de distintos continentes, coordinando equipos, miradas y realidades diversas en torno a un proyecto común. Esa dimensión internacional es especialmente valiosa: universidades que han construido juntas una conversación global a través del arte”, destaca María Montt, vicerrectora de Asuntos Internacionales de la UC.
Una conversación desde Chile
Para dar forma a esa conversación global desde Chile, la UC convocó en enero de 2026 a Alexia Tala, curadora chilena de reconocida trayectoria internacional, quien ha desarrollado proyectos y exposiciones en distintos países de América Latina, Europa y otras regiones del mundo. Junto a la Universidad, Tala asumió el desafío de construir la propuesta curatorial y seleccionar las obras que integrarían la exposición chilena de la Trienal.
El resultado fue “Ejercicios de Empatía: Tramas de lo vivo”, una propuesta que lleva la pregunta global por la empatía hacia la relación entre los seres humanos, las distintas formas de vida y el entorno que habitamos.
“El verdadero ejercicio de empatía consiste en intentar salir de nosotros mismos y preguntarnos cómo sería mirar el mundo desde otras formas de vida. Creo que el arte contemporáneo tiene la capacidad de abrir esas preguntas y de ayudarnos a imaginar una relación más consciente y respetuosa con el entorno que habitamos”, comenta la curadora.
La exposición está estructurada en seis núcleos curatoriales: Materia y tiempo, Geografías vivas, Ecologías del futuro, Cosmovisiones en conflicto, Entre lo terrestre y lo cósmico y Convergencias.
Entre las figuras nacionales e internacionales presentes en el circuito destacan creaciones de la artista cubana Glenda León (Cuerpos Celestes), la estadounidense Deborah Stratman (Last Things), la chilena Josefina Guilisasti (Desborde), la brasileña Rivane Neuenschwander (Eu desejo o seu desejo) y el guatemalteco Antonio Pichillá (Arqueologías contemporáneas).
La propuesta local se despliega con la mayoría de las obras en el Museo de Artes Visuales MAVI UC, junto a otras intervenciones artísticas en el Museo Chileno de Arte Precolombino, la Parroquia de la Veracruz y el Bodegón Cultural de Los Vilos. En el montaje de la obras participaron trabajadores de la Dirección de Arte y Cultura Patrimonial, además de alumnos de la Escuela de Arte que apoyaron el trabajo tras la obra White Fence, de la colombiana Rosario López.
El capítulo chileno es, además, uno de los de mayor envergadura de toda la Trienal. De los cerca de 100 artistas convocados a nivel global, 20 participan en la exposición organizada por la UC en Chile: una quinta parte del total.
“Esta es la invitación de ‘Ejercicios de Empatía: Tramas de lo vivo’: comprender que la empatía no solo se ejerce entre las personas, sino también en nuestra manera de relacionarnos con el entorno que habitamos”, concluye el rector Juan Carlos de la Llera. “El arte tiene la capacidad de hacernos mirar esa realidad con otros ojos, despertar nuevas preguntas y recordarnos que cuidar la naturaleza es también una forma de cuidar nuestra humanidad”.
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