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Bancos vacíos en una sala de clases

Los desafíos para abordar la crítica situación de la educación escolar en Chile


En este artículo, originalmente publicado en la Revista Universitaria, se presentan cuatro desafíos que el plan de reactivación, propuesto por el Ministerio de Educación, podría considerar para abordar la “suma de las crisis” en que se encuentra la educación en nuestro país.

imagen correspondiente a la noticia: "Los desafíos para abordar la crítica situación de la educación escolar en Chile"

photo_camera La pandemia no es el inicio del escenario crítico actual. En esta materia, los problemas se superponen adquiriendo un carácter multidimensional muy complejo, aunque no imposible de abordar. (Crédito fotográfico: Karina Fuenzalida)

*Este es un extracto del artículo “Educación: la suma de las crisis”, publicado en Revista Universitaria número 173, escrito por el decano de la Facultad de Educación Alejandro Carrasco y el profesor de la misma facultad Paulo Volante.


Ante el rezago educativo global, y en particular de sus consecuencias en Chile, el Ministerio de Educación de Chile ha impulsado un Plan de Reactivación Educativa, compuesto por tres ejes vertebrales, alineados con las medidas que los sistemas educativos de otras naciones han adoptado. Estos focos de acción son concordantes con las recomendaciones que recientemente ha planteado el Banco Mundial (2023), tendientes a recuperar los niveles de capital humano previos a la pandemia.

Sin embargo, la pandemia no es el inicio del escenario crítico actual. Aquí se exponen cuatro desafíos que el caso chileno podría considerar para sustentar sus efectos esperados:

1.     El espiral de rezagos

La crisis socioeducativa pospandemia se debe conceptualizar como la expresión de desigualdades acumuladas, persistentes y no abordadas del sistema escolar.

Afirmar hoy que la pandemia mundial ha ocasionado intempestivamente desigualdades educativas relevantes ignora la constatación de la evidencia internacional que relaciona origen social con destino educativo.

Habría que considerar que durante y después de la pandemia mundial las brechas observadas en determinados grupos de escolares expresan desigualdades y han sido exacerbadas, especialmente en estudiantes con menos recursos en el hogar, y que con alta probabilidad enfrentarán los mayores obstáculos para revertir los rezagos, que se han superpuesto a los que previamente acumulaban.

2.     Sinergia en tiempos de crisis

La aguda atomización del sistema escolar chileno es un riesgo para la estrategia de reactivación, lo que demanda esfuerzos mayores de sinergia vertical y lateral.

Lograr convergencia de propósito y, en plazos breves como requiere la Reactivación Educativa, en un sistema altamente atomizado, con capacidades institucionales heterogéneas y precariedades múltiples, es un desafío mayúsculo que está enfrentando el Mineduc.

A su vez, el mecanismo de financiamiento basado en el subsidio a la demanda y vouchers, que rige a casi el 90% de la educación escolar, seguramente ha inhibido en este sistema la expansión de prácticas de colaboración lateral entre establecimientos.

Ante ello, será clave que los múltiples agentes sitúen el interés general y el de los estudiantes en el centro de sus motivaciones, así como la capacidad persuasiva del gobierno para comunicarlo y la decisión de movilizar recursos.
 

Bancos vacíos en una sala de clases.
Cuatro son los desafíos que los autores proponen abordar para enfrentar la situación crítica que enfrenta la educación escolares en Chile. (Crédito fotográfico: iStock Photo)

3.     Los beneficios de la “cadena de influencias”

La evidencia enseña que las políticas educativas top-down y bottom-up tienen límites en su capacidad de generar cambios y que se requiere potenciar la capacidad de transformación “desde” los líderes intermedios.

Recientemente, Hargreaves (2023) y un estudio de la UNESCO & Education Development Trust (2023), basándose en estudios de casos de reformas educativas en diversos sistemas escolares, subrayaron el potencial transformador del liderazgo educativo “desde” los niveles locales o intermedios (en Chile esto se refiere a Servicios Locales de Educación, sostenedores municipales o subvencionados y, a nivel establecimiento, jefes de UTP, coordinadores de área, equipos psicosociales).

Hargreaves (2023) documenta experiencias de liderazgo eficaces “desde” el nivel intermedio y desarrolla una teoría del cambio desde los territorios que puede resultar útil para proyectar los desafíos de la agenda de reactivación: capacidad de generar diagnósticos y soluciones adaptadas a las necesidades locales y su diversidad; cultivar la iniciativa y agencia propia en lugar de implementar las acciones de agentes localizados fuera del área de influencia local; conectar e intersectar la agenda propia con las prioridades del centro del sistema; construir una responsabilidad colectiva por el aprendizaje y mejora conjunta y, finalmente, desarrollar tácticas de colaboración lateral (entre escuelas) como catalizador del cambio.

4.     El futuro es el presente

No sucumbir al presentismo y diseñar pensando en propósitos de largo plazo.

Los desafíos socioeducativos de la reactivación están estrechamente enlazados con deudas, déficits y anteproyectos pendientes para fortalecer la educación chilena. Quizá cada acción en este sentido convendría pensarla en conexión con políticas e iniciativas que perduren o insumen a otras de mediano y largo plazo.

Revisa el dossier “Educación: ¿cómo dibujamos el futuro?” de Revista Universitaria número 173.


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