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Compromiso público

UC lanza plan para mejorar detección rápida de coronavirus


El proyecto “Esperanza COVID-19” considera un sistema de identificación del virus para una población de 150 mil o más personas desde de los centros de atención primaria en el área suroriente de la Región Metropolitana y de las regiones de Antofagasta y Tarapacá. La iniciativa, que fue desarrollada por la Facultad de Medicina y recibió un aporte de $ 4.500 millones por parte de la empresa BHP, permitirá implementar cerca de 1.000 exámenes diarios en las próximas semanas.

photo_camera Generar estrategias que permitan generar un mayor número de detección de contagios y trazabilidad es uno de los objetivos del trabajo desarrollado por expertos de la UC en el contexto de la Mesa Social COVID-19.

“Esperanza COVID-19” es el nombre del plan desarrollado por la Facultad de Medicina que pretende amplificar la capacidad de diagnóstico de Chile frente a las personas infectadas con coronavirus. Este proyecto de detección masiva y rápida de casos de contagios se implementará a través de los centros de atención primaria. 

La iniciativa, que también cuenta con la participación de la Red de Salud UC CHRISTUS y que recibió un aporte de $ 4.500 millones por parte de la compañía minera BHP, será ejecutada en el área suroriente de la Región Metropolitana y en las regiones de Antofagasta y de Tarapacá y alcanzará a una población mayor a las 150 mil personas. Según reveló el rector de la UC, Ignacio Sánchez, en una entrevista en el Diario Financiero, en las próximas semanas se realizarán cerca de 1.000 exámenes serológicos gratuitos al día, los que se sumarán a los aproximadamente 5.500 que se realizan actualmente en Chile.

El vicerrector de Investigación, Pedro Bouchon, quien coordina el grupo interdisciplinario de la Mesa Social COVID-19 en la UC, en el que también participan otras universidades chilenas y en el que se busca generar diversos aportes para enfrentar la pandemia desde la investigación, explica que “Esperanza COVID-19” es un proyecto que también podría escalarse a nivel nacional. “Este plan pretende aumentar nuestra capacidad como país de detectar de manera masiva y rápida a las personas contagiadas con COVID-19, para de esta manera frenar la propagación de la enfermedad y también derivar oportunamente a los enfermos con agravamiento clínico, tal como lo ha recomendado la Organización Mundial de la Salud”, sostiene Bouchon.

El decano de la Facultad de Medicina, Felipe Heusser, explica que el proyecto también consiste en aprovechar los centros de atención primaria para llegar a la población en forma más directa y cercana. “De esta manera no sólo descongestionamos los hospitales y los servicios de urgencia, aumentamos el acceso al diagnóstico de COVID-19 y también disminuimos la probabilidad de contagio entre la población”, afirma.  

La estrategia “Esperanza COVID-19” también incluye la habilitación de un servicio telefónico dedicado 24x7 para la identificación de casos, que podrá atender 10 mil llamados diarios y que permitirá derivar a las personas a tele-consulta u otros servicios. 

“Queremos detectar precozmente a los contagiados, luego hacer la trazabilidad de sus contactos para poder aislarlos oportunamente y también le daremos seguimiento clínico a ellos y sus familias a través de los centros de atención familiar”, agrega Heusser.

El proyecto “Esperanza COVID-19” está siendo coordinado por la Dra. Blanca Peñaloza del Departamento de Medicina Familiar de la Escuela de Medicina y cuenta con la participación de Diego Cosmelli, director de la Escuela de Graduados. El equipo también está conformado por los doctores Klaus Püschel, Claudia Bambs, Paulina Rojas, Álvaro Téllez, Joaquín Montero y Jaime Labarca. En el proyecto ampliado también participan el decano Felipe Heusser, Sandra Solari, Katia Abarca, Catterina Ferreccio, Marcela Ferrés, Patricia García, Jaime Godoy, entre otros.

“Esperanza COVID-19 pretende aumentar nuestra capacidad como país de detectar de manera masiva y rápida a las personas contagiadas, para de esta manera frenar la propagación de la enfermedad, tal como lo ha recomendado la OMS” - Pedro Bouchon, vicerrector de Investigación.

Trabajo colaborativo

Como miembro de la Mesa Social COVID-19, instancia que agrupa a ministros de gobierno, al rector de la Universidad de Chile, representantes de municipalidades, del Colegio Médico y expertos en salud, el rector Ignacio Sánchez puso a disposición del país la experiencia y el conocimiento multidisciplinario que tiene la Universidad Católica para enfrentar el coronavirus.

En ese contexto, “Esperanza COVID-19” responde al primero de los diez grandes desafíos que se ha propuesto enfrentar la mesa social: generar estrategias que permitan generar un mayor número de detección de contagios y trazabilidad. También la UC está impulsando desde la investigación otros tres frentes de acción de la mesa social, entre los que destacan la implementación de un sistema que permita incrementar la capacidad para aplicar un mayor número de tests, la colaboración interdisciplinaria con otras universidades para generar equipamiento, modelos predictivos y también mitigar los efectos negativos sobre la economía, la educación y la salud mental de los chilenos, y el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.  

Estas cuatro líneas de trabajo se articulan cada una con coordinadores y equipos de trabajo, en las que también participan académicos y expertos de otras universidades, así como también representantes de la industria, organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles. De esta manera, los avances y las medidas impulsadas por la UC son analizadas por parte de los directores de la Vicerrectoría de Investigación y los decanos Felipe Heusser de la Facultad de Medicina y Juan Correa de la Facultad de Ciencias Biológicas, y posteriormente canalizadas al rector Ignacio Sánchez, a través del vicerrector de Investigación, para ser compartidas en las reuniones bisemanales que sostiene la Mesa Social COVID-19. 

A este trabajo se suma también la elaboración del documento “Lineamientos éticos en la atención de pacientes en una situación de pandemia”, que ha sido distribuido ampliamente en los servicios de salud del país y que fue impulsado por el rector Sánchez en la mesa. Dicho texto fue traducido a diversos idiomas y compartido con centros colaboradores de la Organización Mundial de la Salud.

Asimismo, unidades como la Facultad de Ingeniería, la Escuela de Diseño, Arquitectura y la Escuela de Medicina, han promovido diversas iniciativas para elaborar mascarillas clínicas, cicladores ventilatorios, una cámara de luz ultravioleta para inactivar la propagación del COVID-19 en la vestimenta del personal de salud y otros insumos médicos. En muchos de estos casos se ha trabajado también estrechamente con instituciones públicas y privadas, como hospitales y municipios, con la finalidad de adaptar las soluciones a la realidad local. 


Experiencia médica

Aprovechando el conocimiento que tiene la Universidad Católica en el ámbito de la medicina familiar, de la infectología, del laboratorio clínico y de la epidemiología, pero también a través de los Centros de salud familiar Áncora UC, el proyecto “Esperanza COVID-19” proporcionará esta experiencia a autoridades locales y jefes de servicios de salud. La posibilidad de desarrollar recomendaciones para el control de la epidemia, capacitación, recomendaciones para pacientes críticos, mapeos y modelamientos son otros aspectos concretos que se ofrecerá. A través de la telemedicina se podrá contribuir a evitar que la población de mayor riesgo deba concurrir a los recintos de salud, con lo cual se reducirán las hospitalizaciones evitables.

Junto con evaluar, por ejemplo, la metodología y la selección de test más apropiados para aplicar masivamente a través de los centros de atención primaria, el equipo de trabajo de esta iniciativa también ha generado alianzas con el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS), iniciativa Corfo en la que aparte de la UC también participan la Universidad de Chile, la Universidad de Talca, la Universidad de Concepción y la Universidad de Valparaíso. A través de CENS se han evaluado las plataformas de apoyo tecnológico para implementar un sistema de información integrado, que permita hacer un seguimiento y trazabilidad eficiente de los pacientes de COVID-19 y sus eventuales contactos.


 


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