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Bélgica Castro Sierra

Premio nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales - 1995

Consagró su vida al Teatro de la Universidad Católica. Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisual 1995.

Sus inicios

Nació el 6 de marzo de 1921 en Concepción y fue criada en Temuco.

Muchas veces se cuestionó por qué sus papás —inmigrantes españoles que se declaraban anarquistas y apolíticos— le pusieron ese nombre. “El día en que le pregunté a mi padre, un obrero medio bruto que se ganaba la vida levantando casas, por qué me había llamado así, dijo que era porque Bélgica había sido el país más valiente de la Primera Guerra Mundial. Valiente. Creo que cargué toda mi vida con eso”, reveló la actriz a La Tercera.

Así fue. Fue valiente para partir de Concepción a Santiago con la idea de estudiar. Fue valiente para dejar la pedagogía, que nunca ejerció, y dedicarse de lleno en la actuación. Fue valiente para fundar en 1941 el Teatro experimental junto a Eloísa Alarcón y Pedro de la Barra, entre otros actores, y desde entonces, nunca alejarse del escenario. Fue valiente para partir a Londres en 1949, como estrella de los radioteatros de la BBC. Y fue valiente en 2016 cuando a los 95 años, recorrió teatros de Santiago y de regiones con la comedia negra musical Pobre Inés sentada ahí, donde interpretó a una madre anciana y cínica que debe enfrentar la desmedida ambición de sus hijas.

Su trayectoria

El papel fue escrito a la medida de su talento por su marido, el actor y dramaturgo Alejandro Sieveking. Desde que se conocieron en 1956, a los dos también les tocó ser valientes. A sus 34 años, ella era una actriz consagrada, casada y con un hijo. Él, un alumno de primero hechizado por la profesora de Historia del Teatro que sería su musa.

“Yo tenía 21 años y estudiaba Arquitectura en la Universidad de Chile el día en que mi vida cambió. La vi sobre el escenario, como la Sonia en Tío Vania de Chéjov y me deslumbró. Ella tenía una luz cuando actuaba. Una luz de esas que se irradian. Es una persona capaz de hacer algo irreemplazable en el escenario porque tiene el interior para hacerlo. Han pasado 61 años y no olvido ese deslumbre. Renuncié a Arquitectura y me inscribí en Teatro”, dijo Sieveking en una entrevista de 2017. Se casaron en 1961.

Desde el flechazo, la carrera del uno no se entiende sin la del otro. Bélgica ha sido la inspiración de Alejandro a lo largo de más de seis décadas. La remolienda, La virgen de la manito cerrada y La mantis religiosa son algunas de sus célebres colaboraciones. Pero la más significativa fue, quizás, la primera: Parecido a la felicidad, en 1959. Esta fue también la primera obra dirigida por su gran amigo Víctor Jara. La muerte del artista, uno de los dolores más grandes de la actriz, fue determinante para que se autoexiliaran en 1974.

“Después de eso, no paramos más, y hemos hecho mucho juntos. Fundamos la compañía Teatro del Ángel e incluso nos fuimos a Costa Rica por muchos años. Ya ni me acuerdo de todas las obras que hemos realizado. Alejando siempre escribió personajes para mí y me ayudó a ampliar mi registro, gracias a él pude hacer roles más variados como el de Ánimas de día claro”, contó Bélgica en una entrevista de revista Cosas.​

En 1971, con la actriz Ana González y otros artistas compraron una pequeña sala en el centro de Santiago para llevar a las tablas un teatro de calidad, alejado de la vanguardia y las modas experimentales. Ese fue el inicio del Teatro del Ángel, que funcionó hasta 1984.

En su extensa carrera ha interpretado textos de los más importantes dramaturgos, como Lope, Chéjov, García Lorca, Graham Greene, Arthur Miller, Brecht, Pirandello, Shaw, Ibsen, Durrenmatt, Valle-Inclán y Sófocles.

Ha actuado en numerosas películas chilenas como Hollywood es así, de Jorge Délano, El final del juego de Luis Cornejo; Palomita blanca, Días de campo y la miniserie La recta provincia de Raúl Ruiz; El desquite y La buena vida, de Andrés Wood. Su última aparición cinematográfica fue en 2013, en la cinta Gatos viejos, de Sebastián Silva, que le valió el quinto premio Altazor de su carrera y el premio a la Mejor Actriz en el XVI Festivalísimo, Festival de Cine Ibero-latinoamericano de Montreal.

Premios y reconocimientos

En 1995 recibió el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales. En 2001, el APES otorgado por la Asociación de Periodistas de Espectáculos a su trayectoria. Ganó el Premio Paoa del Festival Internacional de Cine de Viña del Mar a la Mejor Actriz Protagónica Nacional y el premio APES a Mejor Actriz de Reparto. Pero son solo algunos de sus reconocimientos.

Nunca dejó de enseñar. Fue profesora de Actuación en la Escuela de Teatro en la Universidad de Chile y en la Universidad de Costa Rica. Pero lo que hace el vínculo con la UC aún más profundo son los muchos montajes donde con su talento llenó la salas del Teatro UC.


Texto tomado de la nota de Constanza Flores L., Dirección de Comunicaciones UC

Foto: Banco de Imágenes UC

Bélgica Castro, Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 1995 - Foto Banco de Imágenes UC