Skip to content

Algunas claves para entender la guerra entre Rusia y Ucrania


Por primera vez, el Presidente de Ucrania Volodímir Zelenski le hablará a América Latina, a través de una videoconferencia organizada por la Pontificia Universidad Católica de Chile -que se transmitirá por el Canal de Youtube de la UC el miércoles 17 de agosto a las 10:00 hrs. Si bien tendremos la oportunidad de conocer de primera fuente aspectos de la guerra, es relevante también entender cómo funciona el sistema internacional y qué efectos tiene un conflicto de esta magnitud. Aquí, los profesores de la UC Umut Aydin, Nicole Jenne, Jorge Sahd y Sebastián Rioseco, entregan algunas pistas.

imagen correspondiente a la noticia: "Algunas claves para entender la guerra entre Rusia y Ucrania"

photo_camera Tres profesores de la UC entregan algunas de las “claves” para entender cómo funciona el complejo sistema internacional frente a una guerra como la de Rusia y Ucrania. (Crédito fotográfico: Pexels)

Ya han pasado más de cinco meses desde que, el 24 de febrero pasado, el Presidente de la Federación de Rusia Vladímir Putin, anunciara una “operación militar especial” en el territorio de Donetsk y Lugansk, en Ucrania. Los misiles no se hicieron esperar, los que incluso impactaron su capital, Kiev. Horas más tarde, las fuerzas terrestres rusas entraron en el país, realizando ofensivas en distintos puntos del territorio. En abril, los ataques se concentraron en el este, pasando a una segunda etapa del conflicto, denominada “Batalla por el Dombás”. Para Rusia, se trata de una “liberación” de este territorio (donde se encuentran precisamente Donetsk y Lugansk). Sin embargo, esta guerra se originó mucho antes, en 2014, con la anexión rusa de la península de Crimea, región disputada por ambos países.

Desde entonces, miles de personas han muerto. De acuerdo a cifras de la ONU, se estima un número entre 13.100 y 13.300, entre el 6 de abril de 2014 al 23 de febrero de 2022. A lo que se suman 4.731 civiles fallecidos y 5.900 heridos hasta el 26 de junio de este año (de acuerdo a la ONU); unos 10 mil militares ucranianos muertos y unos 30 mil heridos, al 8 de abril, según el gobierno de Ucrania; y 1.351 militares rusos al 25 de marzo, de acuerdo al gobierno de Rusia (este no ha hecho una actualización oficial de la cifra, aunque de acuerdo al Pentágono de Estados Unidos, entre 70 y 80 mil soldados han fallecido o han sido heridos, al 8 de agosto).

Asimismo, el conflicto ha generado la mayor crisis de refugiados de Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Más de 5,6 millones de personas refugiadas se han registrado en Europa y más de 7,1 millones se han desplazado dentro del territorio, al 9 de julio de 2022, de acuerdo a la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR.

Las consecuencias para la economía han cruzado las fronteras del conflicto. La invasión rusa a Ucrania ha repercutido en un menor crecimiento económico, el que ya se había visto afectado por la pandemia por Covid-19; según el Banco Mundial, se espera este descienda de un 5,7% en 2021 a un 2,9% en 2022. Asimismo, ha aumentado la inflación en todo el mundo, afectando el precio de los alimentos y el petróleo, entre muchos otros productos.

Ante las imágenes que vemos en los medios de comunicación de edificios destruidos, personas huyendo en condiciones muy precarias, muertos y heridos, una pregunta que ronda en nuestra cabeza es: ¿Qué hace el mundo para detener esto…? Sin embargo, los esfuerzos internacionales existen, regulados por el Derecho, y con la participación de una serie de organismos y actores. A continuación, algunas de las “claves” para entender cómo funciona el complejo sistema internacional frente a una guerra como la de Rusia y Ucrania.

El rol del derecho internacional

“La anexión de territorio es ilegal”, dice enfáticamente la profesora del Instituto de Ciencia Política Nicole Jenne, y agrega: “La intervención violenta de un Estado a otro es una agresión y es ilegal internacionalmente”.

Precisamente, la herramienta para abordar este tipo de conflictos es el Derecho Internacional. Como explica el profesor de la Facultad de Derecho, Sebastián Rioseco, este juega al menos dos roles: “El primero, es servir como un lenguaje común que nos permite referirnos a lo que está pasando y juzgarlo de acuerdo a un estándar previamente establecido. Por ejemplo, los estados han rechazado categóricamente las acciones de Rusia y han justificado la aplicación de sanciones, señalando que lo hecho por Putin constituye una violación al Derecho Internacional vigente. Lo mismo ocurre con las brutales imágenes que hemos visto: los estados y la comunidad en general se refieren a ellas como "crímenes de guerra", un concepto propio del Derecho Penal Internacional”. Asimismo, este lenguaje común también sirve para “buscar acuerdos y soluciones. Las negociaciones entre Rusia,Ucrania y otros estados que intenten facilitar el diálogo,  usarán categorías del Derecho Internacional y se pondrán por escrito en instrumentos propios de esta rama del Derecho”.

Una segunda función “tiene que ver con activar todos sus mecanismos judiciales y políticos para restablecer el cumplimiento de las normas internacionales y juzgar a los estados y las personas que sean responsables por las violaciones del Derecho Internacional cometidas”, manifiesta el profesor.

Como afirma Jorge Sahd, director del Centro UC de Estudios Internacionales y profesor de la Facultad de Derecho: "El derecho internacional es un pilar fundamental en un orden mundial basado en reglas. Da mayor certeza y estabilidad en las relaciones internacionales, busca reducir las brechas entre los países más pequeños y las potencias, y brinda un conjunto de normas y costumbres que facilita el entendimiento de los países".

Sin embargo, hemos visto cómo las normas del derecho internacional han sido violadas, por ejemplo, con la agresión a la soberanía nacional o el ataque a civiles. Como agrega el profesor Rioseco: “El Derecho Internacional tiene mecanismos destinados a hacer cumplir sus normas, pero en último término ellos dependen de la voluntad de los estados. Esto es así, porque a diferencia de lo que ocurre en el ámbito interno, donde tenemos la autoridad del Estado, la comunidad internacional es horizontal. Esto quiere decir que está compuesta por estados igualmente soberanos, de manera que no existe una autoridad superior que se imponga sobre los miembros de la comunidad”.

Como añade la profesora del Instituto de Ciencia Política, Umut Aydin: “Una diferencia que tiene el derecho internacional del derecho nacional, es que no hay un gobierno o una policía mundial para hacer que se cumpla. Entonces, para su fiscalización depende de la acción colectiva de los miembros de la comunidad internacional”.

"Los principios más básicos del derecho no han sido respetados y muestran una triste realidad: cuando una potencia toma una decisión, el derecho internacional tiene poca capacidad de contenerlo", agrega Jorge Sahd.

Esto no significa que el Derecho internacional no sirva. “Por un lado, los instrumentos y mecanismos del derecho internacional contribuyen a aumentar la presión política sobre los estados que incumplen sus normas y, además, en este caso hemos visto que han servido para justificar sanciones impuestas por privados. Por otro lado, a pesar de lo que vemos en este caso, la mayoría del tiempo y respecto de la mayoría de los asuntos, los estados respetan el derecho internacional. Así, hacer juicios generales sobre el valor del derecho internacional a partir de una situación —por grave que sea— no parece adecuado ”, afirma Sebastián Rioseco.

Sin embargo, como expresa Jorge Sahd: "Con todas sus imperfecciones, el Derecho Internacional es fuente de un orden global más seguro, estable y predecible".

Los organismos internacionales

Cuartel General de la ONU
“La ONU, junto con otros organismos multilaterales o regionales, sigue siendo un pilar clave en la resolución pacífica de conflictos, o en limitar el sufrimiento humano (...)", afirma la profesora de Ciencia Política Umut Aydin. (Crédito fotográfico: Cuartel General de la ONU/iStock Photo)

Uno de los grandes cuestionados durante este conflicto -y desde hace ya un buen tiempo- ha sido la Organización para las Naciones Unidas. “La ONU no ha logrado prevenir, detener o sancionar la agresión rusa, una acción que va en contra de los principios claves de esta organización. Esto, porque cualquier acción multilateral que quieran tomar los países a través de esta institución, como una condena de la agresión rusa, será frenada por el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad, donde Rusia, junto con cuatro otras potencias del mundo—EEUU, Gran Bretaña, Francia y China—tiene el poder de veto”, explica la profesora Umut Aydin.

Asimismo, la experta en Relaciones Internacionales aborda la preocupación en el largo plazo respecto de las divisiones existentes al interior del Consejo de Seguridad, entre Estados Unidos y sus aliados occidentales por un lado; y Rusia, tácitamente apoyada por China, por otra parte, las que pueden profundizarse aún más con la crisis actual. “Eso hará más difícil lidiar con otras crisis que requieran acción multilateral a través de la ONU en los próximos años”, afirma la académica.

Y agrega: “La Asamblea General de la ONU tiene más flexibilidad en su toma de decisiones —no hay vetos de países individuales en la Asamblea—, pero sus resoluciones no son vinculantes y son más bien simbólicas en temas de seguridad y paz. Es decir, cuando la Asamblea General condenó la agresión rusa en marzo, esa decisión demostró apoyo de la gran parte de la comunidad internacional a Ucrania, pero no tuvo ningún efecto concreto”.

Sin embargo, la ONU posee una gran cantidad de agencias especializadas en todo el mundo, como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el Consejo de Derechos Humanos y UNICEF, entre otras, que están realizando una labor crucial para aliviar los efectos de la guerra, especialmente en la población civil.

Como acota la profesora Aydin: “La ONU, junto con otros organismos multilaterales o regionales, sigue siendo un pilar clave en la resolución pacífica de conflictos, o en limitar el sufrimiento humano cuando hay un conflicto y un foro de cooperación para resolver problemas transnacionales”.

Otro blanco de críticas ha sido la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. “Escucho gente diciendo `la OTAN no envía tropas y no hace nada…’ Yo creo que la decisión de la OTAN de no enviar tropas es precisamente la decisión que tiene que tomar, cualquier otra cosa sería fatal; porque sería comenzar una tercera guerra mundial y una guerra nuclear posiblemente. Lo mismo con la Unión Europea”, comenta la profesora Nicole Jenne.

Por otra parte, también existen los tribunales internacionales, como la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, entre otros. Todos ellos ya se encuentran investigando o atentos a los casos que ocurran, ya sea crímenes de guerra o de lesa humanidad, entre otros.

Como expresa el profesor Rioseco: “Todas las decisiones que tomen estos tribunales y organismos contribuyen a presionar para que quienes incumplen el Derecho Internacional enmienden su acción”.

La voz de la ciudadanía

En toda Europa, Estados Unidos y distintos puntos del globo, cientos de miles de personas han salido a las calles para manifestarse en contra de la invasión rusa a Ucrania, levantando carteles que consignan “No a la guerra”. Incluso en Rusia, en más de 140 ciudades en todo el país, las personas han protestado, a pesar de los riesgos que conlleva: elevadas multas, detenciones y penas de hasta 15 años de cárcel. Incluso, muchos han optado por irse del país, especialmente la elite intelectual.

Precisamente, la presión social es otro de los mecanismos para hacer cumplir la legislación internacional. “Los países que infringen normas internacionales dañan su reputación y pueden enfrentar un castigo social por parte de la comunidad internacional”, expresa Umut Aydin.

“Justamente un mecanismo importante en la política internacional es el estatus. Se habla también del “naming and shaming”-o decir públicamente cuando una persona, una empresa o un gobierno, ha actuado mal o de manera ilegal-. Putin quedó solo y con una mala imagen. Parece que no le importa mucho, pero a la mayoría de los países eso sí les importa”, añade la profesora Nicole Jenne. A esto se suma la influencia de las redes sociales y medios de comunicación, las presiones económicas y otras medidas de aislamiento internacional.

Como añade Jorge Sahd, "lo novedoso de la guerra actual ha sido la profundidad de las sanciones, en una acción coordinada por Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea, y la posición que han tomado cientos de empresas multinacionales de paralizar sus funciones en Rusia".

la presión social es otro de los mecanismos para hacer cumplir las normas internacionales. “Los países que infringen normas internacionales dañan su reputación y pueden enfrentar un castigo social por parte de la comunidad internacional”, expresa Umut Aydin.
La presión social y los medios de comunicación tienen un rol central en la imagen internacional de los países, que junto a las presioens económicas, suelen ayudar a disuadir a los países que pretenden transgredir las normas internacionales. (Crédito fotográfico: Pexels)

¿Un nuevo orden internacional?

La guerra de Rusia y Ucrania probablemente también tendrá consecuencias en el mapa político mundial. “Estamos ante un nuevo orden global”, afirma la profesora Umut Aydin, pero añade: “Este no surgió con la guerra en Ucrania, sino hace diez o quince años. Después de la disolución de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría en los principios de los 1990s, Estados Unidos surgió como la única potencia mundial o potencia hegemónica. Aunque el auge de China fue ya aparente hacia fines de los 90s, tanto en términos económicos como militares, las capacidades chinas no se aproximaron a las de EEUU por una década más”.

Y agrega: “Podemos decir que la crisis financiera de 2007-2008 marcó el fin de la dominancia económica de EEUU y también debilitó su posición internacional, pues los países emergentes como China, India, Rusia y Brasil, quedaron mucho menos afectados por la crisis y emergieron con una posición más unificada, fortalecida y desafiante al orden nacional”. Actualmente, nos encontramos en un orden multipolar o fragmentado, “con varias potencias mundiales en competencia, aunque EEUU todavía sigue liderando”, subraya la politóloga.

Como comenta Jorge Sahd, "el menor impulso político a la globalización, la desaceleración del comercio internacional, la guerra comercial entre EE.UU. y China, la disrupción de las cadenas globales de valor por el Covid-19, la crisis de refugiados y la guerra en Ucrania son hechos que dan cuenta de un orden global cambiante y cuyo balance de poder comienza a cambiar con el mayor ascenso de China".

Pero la profesora Aydin advierte: “Si bien es cierto que los países como China, Rusia e India, tienen aspiraciones y preferencias similares en torno a varios temas internacionales, no hay que exagerar la convergencia de intereses entre ellos pues tienen posiciones diferentes en varios temas e incluso conflictos entre ellos como China e India, y mucho menos la convergencia de normas entre ellos”.

Como agrega la profesora Nicole Jenne, si bien “ya nos encontrábamos en una transición hacia otro orden global, no creo que en este momento sea visible cuál será ese nuevo orden, porque va a depender muchísimo de cuánto va a durar esta guerra y cómo termina”. China, por ejemplo, no votó a favor de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU -que es lo que podría haberse esperado dada su postura más proclive hacia Rusia-, sino que se abstuvo, lo que es una diferencia importante. Si bien la politóloga cree que este conflicto “va a tener mucho impacto en la formación de un nuevo orden global, es un desarrollo a bastante largo plazo”.

Un conflicto de largo aliento

“Si Putin invadió Ucrania fue porque pensó que iba a lograr una victoria”, afirma Nicole Jenne y añade que posiblemente hubo “un error de cálculo respecto de las fuerzas rusas, la capacidad de resiliencia de Ucrania y el apoyo internacional que ha permitido a los ucranianos defenderse”.

¿Cómo se termina la guerra? De acuerdo a la politóloga, se ve difícil una salida negociada al conflicto, al menos en el corto plazo. “Las demandas rusas son muy altas: que Ucrania deje de existir como Estado y como nación. Eso es inaceptable para el Presidente de Ucrania Volodímir Zelenski. Sin embargo, por la parte ucraniana la posición es un poco más flexible. No van a ceder territorio, pero sí accederían a un estatus especial que permita la influencia rusa sobre los territorios disputados”, explica.

Sin embargo, tampoco hay mucha presión internacional para que las partes se sienten a la mesa. “Básicamente, porque Europa teme que una negociación que Rusia perciba como muy favorable, pueda dar paso a la invasión de otro país”, precisa la académica.

En cambio, el escenario más probable es la continuación del conflicto. “Si es que Rusia logra consolidar su control en el territorio, se podría dar una guerra híbrida con tácticas guerrilleras. Y este tipo de conflictos suele durar mucho tiempo, con intensidades altas y bajas, pero que tienden a persistir, y son igual de destructivos y sigue muriendo gente. El panorama no es muy optimista”, concluye.

Sigue la videoconferencia que dará el Presidente Volodímir Zelenski organizada por la UC


¿te gusta esta publicación?
Comparte esta publicación

Contenido relacionado