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¿Por qué algunos peces payaso pueden tener una aleta más corta?


Una investigación realizada en conjunto por la Universidad de Glasgow y la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC, descubrió que la pequeña aleta que tienen algunos peces payaso tiene una explicación científica.

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photo_camera Como explica el profesor de la Facultad Ciencias Biológicas Ricardo Beldade, la importancia de esta investigación es que permite estudiar procesos eco-evolutivos que son determinantes en los factores ambientales que impactan en la dinámica y supervivencia de la población del pez payaso", y que podría dar luces hacia otras especies silvestres. (Crédito fotográfico: iStock)

Popularizado por la película “Buscando a Nemo”, el pez payaso ganó “fama” por su particular color naranja brillante y franjas blancas -aunque también hay de otros colores-. Se trata de una pequeña especie que forma parte de la fauna marina de los arrecifes de coral. Se distribuye por el Mar Rojo y los océanos Pacífico e Índico, especialmente en la gran Barrera de Coral de Australia, Tailandia, Malasia y Taiwán.

Perteneciente a la familia Pomacentridae -en la que también se encuentran los peces “Damisela”-, se caracteriza por su sedentarismo y fuerte territorialidad, aspectos que se muestran en la película animada de Pixar. Algunos, como el protagonista del film, pueden tener una aleta más corta.

¿A qué se debe esto? Un reciente estudio de colaboración internacional entre el Observatorio CRIOBE en la Polinesia Francesa, la Universidad de Glasgow en Escocia y la Pontificia Universidad Católica de Chile, descubrió que el hogar que escogen los peces payasos padres para criar a sus crías, determinaría las características físicas de sus hijos; e incluso, debido al entorno adverso, esta elección podría reducir su superveniencia.

El hallazgo, basado en el pez payaso de aleta naranja (Amphiprion chrysopterus, por su nombre científico) de una población salvaje de Moorea en la Polinesia Francesa, detalla que “el flujo de agua o fuertes corrientes donde viven los peces adultos puede afectar la forma del cuerpo, como las aletas, y provocar un crecimiento más lento e inclusive determinar la supervivencia de sus crías”, explica el profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas UC y co-autor del estudio, Ricardo Beldade.

Eco-evolución

Diagrama realizado por, que explica el hallazgo del estudio.
Diagrama realizado por Daphne Cortese, quien fue estudiante de doctorado del profesor Beldade y actual investigadora postdoctoral en la Universidad de Glasgow en Reino Unido, en que se explica el hallazgo del estudio. (Imagen: Daphne Cortese)

El profesor Beldade lleva más de una década trabajando en peces marinos de la familia Pomacentridae, especialmente el pez payaso. Durante el proceso, se ha hecho varias preguntas eco-evolutivas, relacionadas con dispersión y cambios ambientales.

“La importancia de la actual investigación, que fue publicada recientemente por la revista Functional Ecology, es que nos permite estudiar procesos eco-evolutivos que son determinantes en los factores ambientales que impactan en la dinámica y supervivencia de la población del pez payaso”, enfatiza. De hecho, agrega que “podrían clarificar la capacidad de los organismos de ajustarse o adaptarse a ambientes o hábitats en cambio, de generación en generación”.

“Si bien los animales viven en entornos en los que muchos factores externos pueden inferir en su desarrollo, en el ámbito marino la mayoría de los peces tienen un ciclo vital dividido en dos partes: una etapa adulta menos móvil, y otra donde las crías pueden dispersarse a lo largo de grandes o cortas distancias en aguas abiertas antes de elegir un entorno adecuado (un hogar) para crecer, el cual puede ser diferente al de sus padres”, añade el académico.

Daphne Cortese, quien fue estudiante de doctorado del profesor Beldade en el CRIOBE y actualmente es investigadora postdoctoral en la Universidad de Glasgow en Reino Unido, asegura que esta investigación es fundamental para la supervivencia en las poblaciones silvestres.

“En este estudio, vimos que el flujo de agua en el entorno de los padres y de las crías influía en rasgos como la forma de las aletas, pero fue el flujo de agua del entorno de los padres el principal determinante de la supervivencia de las crías. Sin embargo, no sabíamos hasta qué punto estas diferencias en las características provienen de sus padres y del entorno en el que viven, a través de los genes u otra transmisión parental en el que se desarrollan las crías”.

Y añade: “En general, estos resultados sugieren las consecuencias de asentarse y vivir en diferentes ambientes con probables compensaciones entre los rasgos de los padres y de las crías, y la supervivencia en las poblaciones silvestres”.

Si bien la investigación está enfocada en el pez payaso de aleta naranja, los investigadores no descartan que el tipo de mecanismo que se evidenció en esta especie, exista también en otras especies modelo, ya que comparten ciclos de vida igualmente complejos. “Tales mecanismos regalarán una capacidad de ajuste a ambientes variables, algo que también es muy común en el mar”, dice el profesor Beldade y finaliza: “Chile posee una multitud de ecosistemas de la Antártida (llevados) a la Isla de Pascua (tropicales), pero la capacidad de los organismos de cambiar sus genes o su forma y funcionamiento en función de la variación del ambiente, es una problemática transversal a todos ellos”.


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