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Fiestas patrias:

¿Qué es ser chileno o chilena hoy?


¿Existe una identidad nacional? ¿Qué nos distingue como ocupantes de este territorio? ¿Cómo reconocemos y valoramos las distintas culturas que conviven en esta larga y estrecha faja de tierra? ¿Y cómo hacemos para conformar un tejido social en que todos y todas nos sintamos parte?

photo_camera La idea de identidad nacional como algo homogéneo y compacto, nacida en el siglo 19 como una manera de consolidar el recién nacido Estado, hoy se encuentra en cuestionamiento, lo que puede ser una gran oportunidad para poner en valor las distintas identidades existentes, de modo que todos y todas nos sintamos parte de este territorio. (Fotografía: iStock)

Se viene el 18 de septiembre. Época de cueca, chicha y empanadas. Pero más allá de estas tradiciones, en un momento de cambios sociales, en que estamos reescribiendo nuestra Constitución y con ello, reflexionando respecto de qué sociedad queremos, es válido también preguntarnos qué nos define como chilenas y chilenos en la actualidad.

¿Cuál es nuestra identidad nacional?

Como aclara el director del Centro UC del Patrimonio Cultural y profesor de la Escuela de Arquitectura, Umberto Bonomo, no se puede hablar de una sola identidad, sino que “son muchas las identidades que conviven en un territorio o en una sociedad”.

El concepto de identidad nacional, tal como lo conocemos hoy, en Chile y también en el resto de América Latina, proviene del siglo XIX, como una forma de consolidación de los estados recientemente creados. Para la élite era esencial construir un relato sobre un origen común, que ligara las tradiciones del pasado prehispánico, la colonia y la República. Esta identidad se reforzó a través del sistema educativo y de la conformación de símbolos, hitos y héroes nacionales.

“Las fiestas patrias han tendido a homogeneizar la identidad, contribuyendo a posicionar y consolidar la idea decimonónica de patria, de nación, como algo compacto, como algo sólido. En un momento, en la construcción de los estados nacionales, se consolidaron una serie de ideas, costumbres, actos, en torno a los cuales había que reconocerse”, explica el académico y agrega: “Esa homogeneización ha ido opacando muchas manifestaciones culturales, presentes en el territorio, pero ahora están volviendo a reflotar las diferencias y la riqueza de la diversidad como algo que es muy característico de Chile”.

Y continúa: “La idea de Chile-nación, como algo consolidado, cristalizado y compacto, hoy día está en cuestionamiento. Pero yo creo que ese cuestionamiento no es un desmoronamiento de la identidad nacional, sino que es una complejización de la identidad nacional, una manifestación del enriquecimiento que está viviendo nuestra sociedad. Chile como un pueblo, una cultura y una nación está reconociendo lo pluri nacional y lo pluri cultural como un valor positivo, lo pluri como la base de los nuevos debates constitucionales de la nación".

Lo que nos distingue

Con todo, existen ciertos elementos distintivos de nuestra sociedad, o al menos, de buena parte de ella.

“Yo no hablaría de una identidad nacional como un conjunto de atributos que definen al país, pero sí hay ciertas características distintivas de los chilenos y chilenas, que nos distinguen de otros”, afirma Matías Bargsted, profesor del Instituto de Sociología e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, COES.

Uno de ellos es el lenguaje. “Una gran “reserva” cultural es el uso de expresiones lingüísticas que son muy nuestras: el “chileno”, que es bien rico en expresiones, y el uso de simbolismos que nos unen y que entendemos entre nosotros. ‘Lo pasamos chancho’, ‘al tiro’, o el uso del ‘po’ o de los diminutivos, son bien característicos nuestros”, dice el académico.

También hay ciertos rasgos característicos de nuestra sociedad. “Somos súper desconfiados, la reserva de confianza está guardada para el círculo más cercano de familia y amigos -lo que se ha visto reforzado lamentablemente con la pandemia, que el otro ahora es visto también como fuente de contagio-“, afirma. 

De hecho, ante la pregunta "¿En general, la mayoría de las personas son confiables?", en Chile la respuesta afirmativa alcanza apenas un 13%, de acuerdo a la Encuesta Mundial de Valores, 2017-2020, ubicándose en los últimos lugares del listado de los países en el mundo. (Ver gráfico)

Y prosigue: “Nuestros grupos sociales suelen ser homogéneos, nos juntamos con personas similares a nosotros, compañeros de colegio, de universidad o de trabajo, con niveles socioeconómicos parecidos, experiencias compartidas y hasta opiniones similares. Eso hace que los grupos sean más bien cerrados y haga difícil, para el que no comparte esa experiencia, entrar”.

Estos círculos estrechos y homogéneos hacen que nuestra concepción de la sociedad y de nuestra identidad también lo sea. Sin embargo, como expresa el sociólogo, las nuevas generaciones han impulsado un fuerte cuestionamiento a lo establecido, impulsando la narrativa de las desigualdades -hacia los pueblos originarios, las mujeres, las minorías sexuales, etc-, visibilizando también estos grupos.

La riqueza de lo diverso

¿Qué es ser chileno o chilena hoy? Probablemente hay más preguntas que respuestas, en un proceso que precisamente busca reconocer y poner en valor los distintos grupos y culturas que nos conforman como sociedad. (Fotografía: iStock)
¿Qué es ser chileno o chilena hoy? Probablemente hay más preguntas que respuestas, en un proceso que precisamente busca reconocer y poner en valor los distintos grupos y culturas que nos conforman como sociedad. (Fotografía: iStock)

“Hay personas que piensan que porque cuestionas o pones en entredicho las nociones que se daban por sentadas hasta ahora, como la idea de identidad nacional, va a implicar el caos. Pero no se trata de borrar nada, sino de cómo podemos generar un escenario en que todas las personas se sientan partícipes y se sientan reconocidas”, afirma Margarita Alvarado, profesora del Instituto de Estética e investigadora del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas, CIIR.

La identidad es precisamente un concepto dinámico, vivo y abierto, en permanente construcción.

Como continúa la profesora, “hemos ido tomando conciencia de que somos una sociedad intercultural, pluriétnica, hemos tomado conciencia de la población migrante, que no es un fenómeno nuevo; o de los afrodescendientes, cultura que ha ido tomando más presencia como un elemento súper importante de nuestra sociedad”.

A través del territorio se va notando esa diversidad. Para los pueblos del norte, por ejemplo, el carnaval -como la Fiesta de la Tirana u otros-, está mucho más arraigado en la cultura local que la fiesta nacional. O en el otro extremo, en la Patagonia, el baile más representativo no es la cueca, es el chamamé, y la figura por excelencia no es el huaso, sino el gaucho.

Como dice Umberto Bonomo respecto de nuestra diversidad: “Es un gran plus, es una gran riqueza la que tiene Chile. De los países latinoamericanos, Paraguay es el único que tiene como primer idioma oficial el guaraní y como segundo, el español. En los más de 4 mil kilómetros de territorio que tiene Chile, más las islas, se hablan en la actualidad varios idiomas además del español: mapuzungún, rapanui, quechua y otros tantos, pero que no han sido reconocidos oficialmente como idiomas nacionales, no se enseñan, y por lo tanto, su transmisión se vuelve crítica. Esa no transmisión, no enseñanza, implica un paulatino empobrecimiento de la riqueza y la diversidad del territorio. Imagínate qué bello sería reconocer y poner en valor la diversidad de idiomas, de comidas, de tradiciones, de paisajes”.

Y añade: “Qué bonito que de este cuestionamiento de la idea hegemónica de nación surja una imagen poliédrica, muy rica, diversa, inclusiva y democrática”.

Este proceso implica complejidades y crisis, tal como una persona que transita desde la adolescencia hacia la adultez. Ese paso implica cuestionamientos, a veces duros, pero que le permite seguir su desarrollo más resuelta y plena.

“Esos remezones identitarios no son ajenos al dolor, pero ojalá que como sociedad podamos canalizar de forma constructiva el proceso para poder crecer, para poder entender lo que nos pasa hoy. Es parte del crecimiento natural de un país que reconoce, con el tiempo, esa diversidad como un valor y una riqueza”, añade Umberto Bonomo.

Celebrar todas las identidades

“Hoy nos enfrentamos a la maravillosa posibilidad de generar escenarios nuevos que todas las personas se sientan parte, y eso pasa por tener proyectos comunes y también reconocer las diversidades, de modo de construir esa trama, ese tejido social, entre todos y todas”, afirma Margarita Alvarado.

¿Qué es ser chileno o chilena hoy?

“Yo no sé si me atrevo a decir “esto es lo que nos identifica, esto somos los chilenos”. Para mí, es vivir un proceso que se está viviendo en este país de cuestionamiento, de cambio, de poner en tensión nuestras propias categorías y preguntarnos qué vamos a construir, cómo lo vamos hacer y dónde aporto yo”, responde la profesora.

Y como finaliza Umberto Bonomo: “Si uno pudiera proyectar lo que va a pasar en 50 años en términos patrimoniales y de identidad nacional, me gustaría pensar que en esta fecha, caminando a lo largo de Chile, escucharás canciones distintas, tonalidades distintas, idiomas distintos, ritmos distintos, probarás comidas distintas… Y que en toda esa diversidad y distinción sea celebrada en una fecha específica; que esa celebración represente a todas las identidades presentes en Chile”.


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