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Autoridades UC visitan la desembocadura del río Loa, lugar de una futura estación científica


La futura estación, que se ubicará en el límite de las regiones de Tarapacá y Antofagasta, tendrá por objetivo generar un relato arqueológico, histórico y socioecológico de la zona, además de apoyar la consolidación de una ruta patrimonial. Todo esto, a través de la confluencia de diversas disciplinas de nuestra universidad.

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photo_camera El rector, vicerrectores y decanos, junto a profesores, profesionales y estudiantes, visitaron la desembocadura del Río Loa, donde se ubicará la estación que tendrá como objetivo gestionar y conservar sus recursos naturales y culturales, así como también potenciar los vínculos con las instituciones y comunidades aledañas. (Crédito fotográfico: Sergio Guitart)

Once representantes de nuestra universidad, encabezados por el rector junto a vicerrectores y decanos, recibieron una invitación de la Escuela de Antropología y la decana de la Facultad de Ciencias Sociales UC, Mariane Krause, para conocer la desembocadura del río Loa y pensar colectivamente en las múltiples posibilidades de estudio, investigación y puesta en valor que entrega este territorio. La zona fue concedida a la UC por veinte años como Bien Nacional Protegido (BNP) para la gestión y conservación de sus recursos naturales y culturales, entre ellos, la flora y fauna del desierto y humedal de la desembocadura y el patrimonio arqueológico allí existentes.

Todo lo anterior será motivo de la creación de una futura estación científica UC, sustentable, de bajo costo y mínimo impacto, a menos de 1 kilómetro de subida desde la costa, la cual se sumará a la Red de Centros y Estaciones Regionales (RCER UC), que actualmente cuenta con seis puntos a lo largo del país, entre ellos, la Estación Atacama UC, ubicada en Alto Patache, a solo 100 kilómetros del lugar.

En la visita participaron, además del rector Ignacio Sánchez, el vicerrector Académico Fernando Purcell, el vicerrector de Investigación Pedro Bouchon, y la directora de Investigación, María Elena Boisier; la decana de Ciencias Sociales, Mariane Krause; y los decanos de Historia, Geografía y Ciencia Política, Patricio Bernedo; de Ciencias Biológicas, Juan Correa; de Artes, Alexei Vergara; y de Agronomía e Ingeniería Forestal, Rodrigo Figueroa. También, el director de Responsabilidad Social de la Facultad de Ingeniería, Luis Cifuentes; el coordinador ejecutivo de la Red de Centros y Estaciones Regionales – RCER UC, Sergio Guitart; y el coordinador de centros y programas de la Facultad de Ciencias Sociales, Conrado Hayler.

Ellos fueron acompañados por la directora de la Escuela de Antropología, Marjorie Murray, el subdirector de Extensión de la misma, Jaime Coquelet, y los académicos Virginia McRostie -coordinadora del proyecto- Roberto Campbell, Rafael Labarca, Francisco Gallardo, Felipe Martínez, Marcela Sepúlveda, Francisca Santana y un grupo de estudiantes, quienes levantaron un pequeño campamento para recibir a la comitiva a orillas del mar.

El rector Ignacio Sánchez definió como una gran alegría el poder visitar en terreno este espacio en conjunto con profesores, decanos, vicerrectores y miembros de diversas disciplinas, “porque esto es muy sinérgico y puede fomentar mucho la interdisciplina al tratarse de un verdadero "campo clínico" para estudiantes, investigadores y académicos”. Asimismo, reflexionó sobre los desafíos venideros, entre ellos, fortalecer los vínculos con universidades, instituciones y comunidades aledañas y del norte del país. “La Universidad Católica, tal como dice su nombre, es de Chile más que de una región específica (la Metropolitana), por ello, tenemos el compromiso de potenciar el desarrollo regional y de estar presente en la realidad nacional. Pero no queremos llegar con respuestas "desde la capital", sino interactuar con quienes habitan los territorios, aportar desde nuestro conocimiento y, por sobre todo, nutrirnos del ya existente en regiones, muy vasto, rico y enriquecedor”, agrega.

“El año pasado vino en octubre un grupo de alumnos. Ahora vendrán en mayo y acamparán en este lugar. Experiencias como estas en el Norte Grande, emblema de la arqueología chilena, son un tremendo valor agregado para ellos”, cuenta Marjorie Murray.

El Bien Nacional Protegido concedido a la universidad hasta el año 2041 abarca una superficie de 500 hectáreas —diez veces la extensión del campus San Joaquín— ubicadas justo en el límite entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta, a dos horas en carretera de Iquique. A minutos del lugar se encuentra una tenencia de Carabineros y la Aduana El Loa —puesto de control terrestre para camiones y otros medios de transporte—, un espacio recreativo con réplicas de dinosaurios llamado «Parque Jurásico Río Loa» y un restorán para viajeros del lugar. Asimismo, existen pequeñas caletas de pescadores, como San Marcos y Chipana, a una hora de distancia.

Durante estos veinte años de concesión, los objetivos de la UC en la zona son los de generar un relato arqueológico, histórico y socioecológico de la desembocadura del río Loa, apoyar la consolidación, construcción y mantención de la ruta patrimonial ya existente (Ruta Patrimonial N°25 del Ministerio de Bienes Nacionales), preparar una sala y vitrinas de exhibición en la Aduana El Loa (a pasos del río, junto a la carretera) y planificar y establecer la futura estación científica en el lugar, estimada para el año 2024. Pero también, con una perspectiva “glocal” (considerando aspectos globales y locales) se espera aportar a los desafíos de la crisis socio ambiental actual, desde este espacio en donde confluyen problemáticas como la escasez hídrica, el cambio climático, la contaminación, las migraciones y/o fronteras, y el abandono patrimonial.

500
El Bien Nacional Protegido recibido en concesión por el Ministerio de Bienes Nacionales incluye 500 hectáreas, en las regiones de Tarapacá y Antofagasta, abarcando bastantes sitios arqueológicos. Como expresó el rector Sánchez, este lugar "(...) puede fomentar mucho la interdisciplina al tratarse de un verdadero "campo clínico" para estudiantes, investigadores y académicos". (Crédito fotográfico: Carlos Reyes)

Desierto y humedal

La futura estación no solo estará junto al río de mayor longitud de Chile, que atraviesa el desierto desde los pies del volcán Miño hasta el Pacífico. También existe allí un humedal, con un enorme número de aves, mamíferos, reptiles, peces, invertebrados y hongos, además de plantas y microorganismos. “Están todas las condiciones para trabajar en conjunto en un lugar que, pese al nivel de intervención humana —que implican la cercanía y concurrencia de la carretera— tiene una biodiversidad importante. Hay mucho por hacer en términos de biología, biodiversidad, especiación, barreras biogeográficas, etcétera”, afirma el decano de Ciencias Biológicas, Juan Correa.

Del mismo modo, para el decano de Agronomía e Ingeniería Forestal, Rodrigo Figueroa, “hay una gran experiencia que tiene que ver con agricultura del desierto y también con especies vegetales o arbóreas, como el tamarugo, que uno puede tratar de entender y de alguna manera, en lugares tan inhóspitos como el desierto, aprender a restaurar. La experiencia de los "atrapanieblas" en el norte nos podría permitir hacer restauración de especies”, agrega.

Su ubicación a solo 100 kilómetros de la Estación Atacama UC, también en la región, pero en el borde del acantilado costero, es una invitación a la colaboración. La estación es un referente en el estudio de la niebla como fuente de agua sustentable en el país. "Podemos generar experiencias compartidas a estudiantes, ofreciendo ambas estaciones, así como también podemos colaborar con nuestra experiencia en el desarrollo de estaciones en el desierto más árido del mundo”, expresa el decano de Historia, Geografía y Ciencia Política, Patricio Bernedo.

Humedal
El humedal que se encuentra en el lugar alberga un enorme número de aves, mamíferos, reptiles, peces, invertebrados y hongos, además de plantas y microorganismos. (Crédito fotográfico: LAV UC)

Caleta Huelén 42 y 43: gran valor arqueológico

El rector, vicerrectores y académicos pudieron recorrer dos de los sitios arqueológicos más importantes con los que contará la futura estación: Caleta Huelén 42, un gran conchal con recintos semicirculares subterráneos, manifestación de las primeras aldeas precolombinas del área con una fecha base de ± 4.700 años de antigüedad; y Caleta Huelén 43, que consiste en túmulos mortuorios (montículos erigidos sobre sitios funerarios) con 2.400 años de historia. También es posible encontrar restos humanos y animales, conchas, fragmentos de cerámica, textiles, metales, minerales, pigmentos, restos líticos, y plantas marinas y terrestres, entre otros. 

Confluir de conocimiento

“Esta visita simboliza el espíritu convocante a través del cual se quiere desarrollar una nueva estación, que muchas veces surge por la iniciativa de un pequeño grupo, que luego comienza a amplificarse y a congregar a más personas, producto de los nuevos desafíos que van descubriéndose y que necesitan de otras disciplinas”, manifiesta el vicerrector de Investigación, Pedro Bouchon.

Este mismo espíritu comparte la decana de Ciencias Sociales, Mariane Krause, quien hace un énfasis en el carácter colectivo de este nuevo proyecto universitario. “Si bien hay un foco importante en la arqueología, este territorio es una invitación a todas y todos quienes estén interesados en biodiversidad y ecología, cuidado del medio ambiente, innovación, educación para el patrimonio, naturaleza y trabajo con comunidades. Esperamos a futuro convertir este lugar en un polo de atracción para múltiples actores y beneficiarios nacionales, como estudiantes de enseñanza básica, media y superior; museos regionales, turistas y también para grupos académicos y de investigación internacionales».

Para la Facultad de Ingeniería, las posibilidades son múltiples. «Por ejemplo, la tecnología GPR desarrollada por profesores de los departamentos de Minería e Ingeniería Estructural y Geotérmica, que puede aplicarse para la detección remota de objetos enterrados sin necesidad de excavar, con una considerable ventaja para explorar sitios arqueológicos, o el análisis de la calidad del agua en la desembocadura del río, luego de acarrear contaminantes naturales y antropogénicos”, afirma el director de Responsabilidad Social de su facultad, el profesor Luis Cifuentes. «La Estación Desembocadura del Río Loa puede proveer un espacio de experimentación para aplicar esta tecnología a un ámbito específico», agrega.

Por otro lado, para la Facultad de Artes, “resulta muy atractivo indagar en territorios en los que tradicionalmente como facultad no hemos trabajado”, expresa su decano, Alexei Vergara, quien considera esta oportunidad como una invitación para la creación artística en terreno, en la futura estación y en las otras estaciones de la red RCER-UC, abordando temas como naturaleza, patrimonio arqueológico, paisaje, materiales y sustentabilidad. También recuerda intervenciones artísticas en espacios naturales, como "Querido Marcus", que realizó el Premio Nacional de Artes Plásticas 2013 Alfredo Jaar en un archipiélago de Finlandia: cartas dedicadas a un joven habitante de las islas, escritas por pensadores de aquel país, y desplegadas en avisos publicitarios de texto puro y fondo blanco.

Sitios arqueológicos
Dos de los sitios arqueológicos más importantes con los que contará la futura estación son Caleta Huelén 42, sitio habitacional con unos 4.700 años de antigüedad, y Caleta Huelén 43, que consiste en túmulos mortuorios con 2.400 años de historia.

Respaldo institucional

“Es muy relevante el hecho de que esta futura estación contará con un reglamento, una estructura, una coordinación y la Vicerrectoría de Investigación detrás apoyando. Formará parte de una red que es institucional y, al ser institucional, es convocante”, manifiesta Pedro Bouchon. Por su parte, para la directora de Investigación, María Elena Boisier, esta visita “logró transmitir a las autoridades, que iban por primera vez, los ámbitos diversos de acción que tiene este lugar, no sólo para la Facultad de Ciencias Sociales o su Escuela de Antropología, sino para toda la UC».

Finalmente, tal como concluye el vicerrector Académico, Fernando Purcell, “todo lo que implique poner un pie más allá de Santiago, en términos de impacto en nuestra sociedad, docencia y desarrollo académico, es profundamente relevante”, especialmente en tiempos de retorno gradual a la presencialidad, que invitan a realizar una docencia presencial mucho más significativa, tanto para estudiantes como para profesores.
Descarga la Guía Ruta Patrimonial Desembocadura del Río Loa

La importancia del Loa

El río Loa, el más largo de Chile con sus 400 km de largo, no solo es un límite natural entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta, sino que ha sido un gran corredor ecológico y cultural desde que el humano se asentó en este territorio, hace unos 13 mil años. “Hay varios sitios arqueológicos que dan cuenta del uso de este corredor, que era el único curso que atravesaba el desierto y llegaba al Pacífico, y justo en esta confluencia donde desemboca el Loa, hay mucha evidencia de intercambio. Era un lugar de llegada, de partida, hacia el interior, hacia el norte y hacia el sur”, cuenta la profesora Virginia McRostie, directora de la futura Estación Loa.

A pesar que actualmente este territorio se encuentra deteriorado por el huaqueo (saqueo de yacimientos arqueológicos), las presiones ambientales y toda su historia marcada por la minería y agricultura, “es un lugar muy interesante desde el punto de vista arqueológico, ya que fue ocupado intensamente por esta condición de refugio. Hay mucha diversidad e intensidad de materiales... vemos cosas del noreste argentino, de Bolivia, del norte, del sur…”, explica la académica.

Dada esta riqueza para la investigación, el objetivo de este proyecto es “investigar, difundir y manejar este territorio de alto valor patrimonial. Para esto “se trabajará desde la arqueología y diversas disciplinas, incorporando las visiones locales y regionales. Es una gran oportunidad para hacer docencia de manera íntegra, abordando problemáticas reales”, concluye la profesora.


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