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Nuevo consejo para la interculturalidad:

El desafío de avanzar hacia una universidad intercultural


Impulsar un cambio cultural que reconozca la riqueza y el valor de los pueblos originarios y grupos migrantes, es la tarea que inicia un grupo amplio de representantes de nuestra comunidad universitaria, quienes deberán desarrollar e implementar los lineamientos para un programa que promueva la interculturalidad al interior de la UC y también, que contribuya a avanzar en esta dirección a la sociedad en su conjunto.

photo_camera Más de 2.700 miembros de la comunidad universitaria de la UC pertenecen a pueblos originarios o grupos migrantes. Aportar decididamente al desarrollo de un cambio social que integre la interculturalidad, es el desafío que ha impulsado el rector Ignacio Sánchez. Como él mismo expresó: "La interculturalidad implica respetar y aprender, conocer y dejar que parte de esa otra mirada me constituya". (Fotografía: Dirección de Inclusión UC)

Chile está lejos de ser un país homogéneo.

Son 2.185.000 personas las que se autoidentifican como miembros de algún pueblo originario (12,4% de la población nacional de acuerdo al Censo de 2017).

La mayoría de ellas (80%) se autoidentifica como Mapuche; mientras que una proporción significativa lo hace con el pueblo Alacalufe o Kawashkar, Yagán o Yámana en la zona austral, Aymara, Quecha, Atacameño o Likan Antai, Colla y Diaguita en la zona norte, y Rapa Nui en Isla de Pascua.

Un 32% de estas personas han declarado sentirse discriminadas por pertenecer a un pueblo originario (CEPAL). Las brechas en ingresos, educación y salud entre los pueblos originarios y el resto de la población chilena se mantienen altas.

Asimismo, los niveles de confianza son bajos de un grupo hacia el otro, tanto de las personas que no se identifican con los pueblos originarios (41%) como quienes sí lo hacen (38%) (según el Estudio Longitudinal de Relaciones Interculturales del CIIR).

“Para los mapuche, para las mujeres mapuche, los escenarios de escucha han sido muy limitados. Pesan sobre nosotros, sobre nosotras, décadas y siglos de racismo, de inferiorización, de menosprecio. ¿Será acaso que no tenemos voz? No. ¿será acaso que no siempre hay oídos disponibles? Probablemente”, expresó la presidenta de la Convención Constitucional y académica de la UC Elisa Loncon, durante la ceremonia de reconocimiento que le hiciera la Universidad Católica el 27 de agosto pasado.

Por otra parte, 1.492.522 personas que viven en Chile son migrantes (7,8% de la población, de acuerdo a cifras de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior). Los principales grupos provienen de:

  • Venezuela (30%)
  • Perú (16%)
  • Haití (13%)
  • Colombia (11%)
  • Bolivia (8%)

La gran mayoría (60%) tiene entre 20 y 39 años. Muchos de ellos corresponden a familias jóvenes, que comienzan a tener hijos y a educarlos en el país.

Si bien estos niños, niñas y jóvenes han mostrado un rendimiento escolar mejor que sus pares chilenos, su acceso a la educación superior es inferior, lo que habla de la existencia de barreras de entrada (Inmigración en Chile, CEP, 2020).

Tampoco hay que olvidar que Chile tiene una larga historia de grupos migrantes en el pasado: alemanes, italianos, árabes, judíos, coreanos y un largo etcétera, han llegado a nuestro país en búsqueda de mejores oportunidades, enfrentando prejuicios y discriminación.

El costo de la llegada al país e integración a este, muchas veces ha sido la pérdida de su lengua, creencias y tradiciones.

La necesidad de un cambio

"“La historia nos está regalando una oportunidad maravillosa. En general, son escasos los momentos donde los diálogos en diversidad tienen un espacio definitorio para edificar lo común (...)", afirmó la presidenta de la Convención Constitucional Elisa Loncon durante la ceremonia de reconocimiento en la UC. (Fotografía: Elisa Loncon junto al rector Ignacio Sánchez/César Cortés)
"La historia nos está regalando una oportunidad maravillosa. En general, son escasos los momentos donde los diálogos en diversidad tienen un espacio definitorio para edificar lo común (...)", afirmó la presidenta de la Convención Constitucional Elisa Loncon durante la ceremonia de reconocimiento en la UC. (Fotografía: Elisa Loncon junto al rector Ignacio Sánchez/César Cortés)

Como dijo Elisa Loncon durante su reconocimiento en la UC:

“La historia nos está regalando una oportunidad maravillosa. En general, son escasos los momentos donde los diálogos en diversidad tienen un espacio definitorio para edificar lo común, y en nuestro país, la norma ha sido más bien inversa”.

“En concordancia con los anhelos de pensar un cambio cultural, tanto a nivel interno de la universidad como también a nivel nacional, nos ha parecido muy oportuno relevar la interculturalidad promoviendo una mirada que la valore y, especialmente, la promueva”, expresó el rector Ignacio Sánchez en la misma ceremonia.

Y agregó: “Las universidades cumplimos un rol fundamental en la formación de personas, en la generación de conocimiento y en la promoción de nuevas generaciones de líderes para el país.  Esto nos lleva a asumir nuestra responsabilidad de aportar decididamente al desarrollo de un cambio social que integre la interculturalidad”.

Actualmente la comunidad UC cuenta con cerca de 1.450 personas que se identifican con algún pueblo originario: 1300 son estudiantes de pregrado, 25 profesores y 120 profesionales y personal administrativo.
Asimismo, hay 1200 estudiantes extranjeros: casi 500 de pregrado y más de 700 de postgrado.

“Una universidad intercultural, como así también una sociedad intercultural, es aquella cuya comunidad se construye sobre la base de la diversidad: diversidad de idiomas, de formas de ser, de vivir y de culturas que la habitan. La interculturalidad implica respetar y aprender, conocer y dejar que parte de esa otra mirada me constituya”, agregó Sánchez.

Hacia una universidad intercultural

Seis son las iniciativas estratégicas que un consejo, integrado por ochenta representantes de la comunidad universitaria, buscará desarrollar para promover un cambio cultural profundo en nuestro entorno universitario, que contribuya a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto central de nuestra identidad UC. (Fotografía: Inclusión UC)
Seis son las iniciativas estratégicas que un consejo, integrado por ochenta representantes de la comunidad universitaria, buscará desarrollar para promover un cambio cultural profundo en nuestro entorno universitario, que contribuya a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto central de nuestra identidad UC. (Fotografía: Inclusión UC)

Es por esto que el propio rector ha impulsado un programa para promover la interculturalidad en la universidad. Porque para reconocer y valorar al otro, primero hay que conocerlo.

“La interculturalidad requiere apertura al diálogo y reconocimiento, ponernos en la perspectiva del otro, y comprender -empatizar- con lo que viven o han vivido en el pasado y en el presente tanto los pueblos originarios como los migrantes en nuestro país”, explica Roberto González, académico de la Escuela de Psicología e investigador del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas, CIIR, y del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, COES.

Él es precisamente el presidente del consejo, nombrado por el rector Ignacio Sánchez, que lidera el programa que busca promover la interculturalidad en la UC.

El grupo está compuesto por más de ochenta representantes de todos los estamentos de la universidad -estudiantes, profesores, personal administrativo y profesionales-, pertenecientes a todas las facultades, más el Campus Villarrica, el programa College UC, la dirección de Pastoral y de unidades de todas las vicerrectorías de la Universidad, la Prorrectoría y Prorrectoría de gestión institucional.

En este consejo participan activamente, y en roles centrales, personas que pertenecen a los pueblos originarios y migrantes, y personas que investigan el tema en la UC. Así como también la presidenta de la FEUC y consejera Superior.

Es una iniciativa transversal que ha suscitado el interés de toda la comunidad universitaria y que fue discutida en el Honorable Consejo Superior.

Su tarea será diseñar e implementar un conjunto de iniciativas que permitan promover una mayor interculturalidad en la universidad incrementando, por una parte, de manera gradual y sustantiva, la presencia de estudiantes de pre y postgrado pertenecientes a pueblos originarios e inmigrantes.

Y por otra, académicos y académicas en las distintas áreas del saber, resguardando que una parte de ellos aborden las temáticas de interculturalidad en sus agendas de docencia, investigación, desarrollo de políticas públicas y vinculación con la sociedad.

Seis son las iniciativas estratégicas que se buscarán desarrollar que en su conjunto permitirán promover un cambio cultural profundo en nuestro entorno universitario, que contribuya a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto central de nuestra identidad UC.

  1. Programa de admisión intercultural, que busca fortalecer la admisión a carreras de pregrado de estudiantes de pueblos originarios y grupos migrantes, aumentando las vacantes en la vía de Admisión Especial Intercultural ya existente; así como un programa para nivelar contenidos, fortalecer competencias de desempeño y recibir orientación vocacional. Se propone además crear e integrar al sistema de admisión especial de la VRA un nuevo programa de formación intercultural conducente a distintas carreras de la universidad.
  2. Sistema de tutorías y acompañamiento académico de estudiantes de pregrado, en que los estudiantes y profesores que pertenezcan a pueblos originarios y migrantes cumplan un rol fundamental en acompañar a los nuevos miembros.
  3. Sistema de semillero académico, que permita identificar talentos e invitarlos a participar en un programa que ofrezca la posibilidad de insertarse en la vida académica.
  4. Fortalecimiento de la formación de doctorado dentro o fuera de la UC, tanto en Chile como en el extranjero.
  5. Programa de inserción académica en facultades, que contempla por una parte contratar académicos y académicas en la universidad por vías especiales (en planta ordinaria y especial) a doctores e investigadores postdoctorales pertenecientes a pueblos originarios o grupos migrantes, con una trayectoria académica destacada; o bien, atraer a académicos y académicas que hayan participado en el programa semillero de la universidad.
  6. Programa de acogida y cultura institucional, que promueva una acogida positiva y armónica, la importancia de valorar y reconocer la interculturalidad, y generar actividades y espacios de encuentro.

Los desafíos

Impulsar un cambio cultural que promueva la valoración de la interculturalidad supone, en palabras del académico Roberto González, "valorar el diálogo y el conocimiento recíproco, donde todos nos reconozcamos, donde cada grupo cultural se sienta orgulloso de sí mismo y de su identidad, en un contexto universitario que acoge esa diversidad, la valora y reconoce, que crece y se transforma". (Fotografía: Karina Fuenzalida)
Impulsar un cambio cultural que promueva la valoración de la interculturalidad supone, en palabras del académico Roberto González, "valorar el diálogo y el conocimiento recíproco, donde todos nos reconozcamos, donde cada grupo cultural se sienta orgulloso de sí mismo y de su identidad, en un contexto universitario que acoge esa diversidad, la valora y reconoce, que crece y se transforma". (Fotografía: Karina Fuenzalida)

El desafío de una universidad intercultural, está claro, no es menor.

“El multiculturalismo celebra la tolerancia a la diferencia, lo que fácilmente se traduce a una noción donde culturas y grupos diversos llevan vidas diferentes en paralelo sin mayor interacción. La interculturalidad, en cambio, busca generar reconocimiento y aprendizaje mutuo; he ahí su importancia”, explica Marjorie Murray, profesora de la Escuela de Antropología, investigadora del CIIR y miembro del consejo para la interculturalidad.

La interculturalidad es esencialmente un pacto social o una forma de relación en que diversas culturas o pueblos -con sus lenguas, visiones de mundo, memorias, territorios, etc.- conviven en un espacio y tiempo acotados y en condiciones de igualdad, respeto y valoración de sus respectivas diferencias. O sea, conviven en un espacio en donde las diferencias entre culturas -“nacionales” e “inmigrantes”, por ejemplo- no implican desigualdad socioeconómica, discriminación o exclusión”, agrega Paula Miranda, profesora de la Facultad de Letras e investigadora del CIIR.

Si bien el Consejo se conformó recientemente, su trabajo ha sido intenso.

Como cuenta la profesora de la Facultad de Educación, Ana Luisa Muñoz: “El trabajo se ha focalizado en conocernos y dialogar sobre nuestras expectativas de este proceso de construcción. Preguntas claves han sido quiénes somos y por qué creemos que estamos sentados en la mesa de esta conversación. Estas preguntas suenan simples, pero son relevantes para reflexionar sobre lo que podemos aportar en este espacio y desde dónde vamos a dialogar. Y al mismo tiempo, posicionar las diversas dimensiones que la construcción de una política tiene, donde nuestras biografías e historicidad, lugares de privilegio y vulnerabilidad, juegan un rol relevante al momento de imaginar. En esa misma línea, la segunda parte, ha sido a soñar e imaginar, ¿cómo soñamos una universidad con una política intercultural? Esta pregunta es clave para abrir e imaginar desde el diálogo colectivo”.

Ellos serán quienes desarrollen e implementen las distintas líneas de trabajo, en un plan que se espera se implemente por etapas durante los próximos cuatro a cinco años.

Como expresa Fernando Pairican, académico de la Escuela de Antropología, investigador de CIIR y del Instituto Milenio para la Investigación en Violencia y Democracia, VIODEMOS:

“En base a mi experiencia como joven mapuche de ciudad, "mapurbe" como nos denominamos en base al libro del poeta David Aniñir, participar en esta instancia es un doble desafíos: por un lado es permitirse encabezar un proyecto que mejore la vida de las futuras generaciones de jóvenes de pueblos originarios. En un segundo aspecto es poner mis estudios, trabajo y proyecciones en el desarrollo de los pueblos originarios como una retribución a lo que nuestros mismos pueblos hicieron con nosotros en la formación de cada uno, en mi caso de los miembros del pueblo mapuche que he conocido en mi camino. En ese sendero, proyectar un horizonte sin racismo y posibilidades de desarrollo integral para los jóvenes de pueblos originarios y migrantes en Chile”.

“Me siento partícipe de una oportunidad única para permear a nuestra universidad de una cultura del reconocimiento, el respeto y la valoración intercultural, aportando humildemente a la reparación histórica”, afirma Marjorie Murray

“Imagino inmensos logros: una universidad que será líder en la promoción de la integración de las muchas culturas que conforman Chile -en relaciones de igualdad y respetando su diversidad-; con enseñanza de lenguas indígenas, como el mapudungun o el quechua; con académicos y académicas mapuche, rapanui y atacameños. Imagino el futuro con una investigación científica -y no solo de las ciencias sociales o de las humanidades- que dialoga de mejor manera con los saberes de las primeras naciones y que reconozca en ellas respuestas viables para la crisis climática y espiritual, la biodiversidad y la sustentabilidad”, agrega Paula Miranda.

Como añade Fernando Pairican: “Proyecto en una década más que los resultados de este programa sea el reconocimiento de las historias de los pueblos originarios, de sus conocimientos, proyecciones, sabiduría y conocimiento tradicional como las bases de una sociedad que se proyecta sana y en armonía. Una sociedad que vive bajo violencia y contamina a los ritmos que la nuestra no es una sociedad sana”.

Como concluye Roberto González, la aspiración es “impulsar un cambio cultural profundo en nuestro entorno universitario y de esta forma, contribuir a reconocer y valorar la interculturalidad como un aspecto distintivo de nuestra sociedad. Se necesita que abramos los ojos a lo diverso que somos. Esto supone valorar el diálogo y el conocimiento recíproco, donde todos nos reconozcamos, donde cada grupo cultural se sienta orgulloso de sí mismo y de su identidad, en un contexto universitario que acoge esa diversidad, la valora y reconoce, que crece y se transforma".

***Conoce las iniciativas de la UC que se vinculan con las realidades y aconteceres de pueblos, culturas e identidades.


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