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Participación ciudadana: el aporte de Tenemos que Hablar de Chile a la Convención Constitucional


La plataforma impulsada por la UC ha desarrollado una serie de iniciativas para recoger lo que las personas quieren cambiar, mejorar y mantener del país. Lo último: un documento elaborado por académicos de ambas casas de estudios sobre formas de participación y un chatbot alojado en WhatsApp dedicado a informar y recoger ideas sobre el proceso constituyente.

photo_camera Una propuesta sobre cómo podría funcionar la participación ciudadana a lo largo del proceso constituyente, junto con un chatbot que busca informar a la ciudadanía, son algunos de los aportes que está realizando Tenemos Que Hablar de Chile, plataforma al alero de las universidades Católica y de Chile, y el cuerpo académico de ambas casas de estudio. (Fotografía: Ex Congreso Nacional/Wikimedia)

En medio de las audiencias públicas que recibieron las ocho comisiones transitorias de la Convención, un grupo de expertos de la UC junto a sus pares de la Universidad de Chile, desarrollaron una propuesta sobre cómo podría funcionar la participación ciudadana a lo largo del proceso constituyente bajo el alero de Tenemos que Hablar de Chile, la plataforma de participación impulsada por ambas casas de estudio, que en 2020 reunió a más de 100.000 personas de todas las comunas del país y cuyo informe fue presentado a los constituyentes en junio pasado por el rector Sánchez. 

“La participación ciudadana en el proceso constituyente puede permitir la elaboración de una Constitución más democrática y es un elemento relevante para la legitimidad del proceso mismo”, se lee al inicio del texto, el que fue escrito por los académicos de la UC Gabriel Negretto y Julieta Suárez, del Instituto de Ciencia Política; y Alejandra Ovalle y Patricio Zapata de la Facultad de Derecho; junto a María Cristina Escudero, Claudia Heiss, Salvador Millaleo y Francisco Soto de la Universidad de Chile. El documento fue coordinado por el director del Centro de Políticas Públicas de la UC, Ignacio Irarrázaval; el director ejecutivo de Tenemos que Hablar de Chile, Hernán Hochschild; y la subdirectora de ese proyecto y exalumna de la UC, Valentina Rosas.

Los autores representan todos los colores políticos y son verdaderos referentes en sus áreas. Por ejemplo, Julieta Suárez lideró la discusión sobre los mecanismos de paridad en la Convención Constituyente; Francisco Soto apoyó en el proceso participativo sobre una nueva Constitución durante el segundo mandato de Michelle Bachelet; mientras que Salvador Millaleo es actualmente miembro del comité externo de asignaciones de la Convención.

En el documento, los expertos plantean que la Convención puede recoger las experiencias de los últimos y más grandes procesos participativos: los encuentros locales autoconvocados (ELA) desarrollados durante el gobierno de Bachelet, y la plataforma de diálogo Tenemos que Hablar de Chile, y que continúa elaborando nuevos formatos de participación a través de herramientas digitales en medio de la pandemia. 

Como primer punto, se señala la necesidad de representar la diversidad de visiones y experiencias de vida que conforman el país, haciendo especial énfasis en convocar a quienes usualmente no participan en el debate público, como personas que habitan en zonas rurales, personas con discapacidad, personas privadas de libertad, así como también incluir la visión de niños, niñas y adolescentes. En este tema, se indica que la diversidad en la participación implica el encuentro entre personas distintas en un mismo espacio de diálogo, mientras que la horizontalidad se refiere a que todas y todos tengan el mismo derecho y opción de opinar, y a que se consideren sus opiniones. 

“Establecer de forma clara y precisa los objetivos del proceso es absolutamente relevante, ya que sirven para orientar las decisiones que tendrá que tomar la Convención en cuanto a mecanismos, metodologías, tiempos, alcance del ejercicio participativo, entre otras”, dice Alejandra Ovalle, académica de la UC y una de las autoras del informe.

El modus operandi

A la luz de otras experiencias, los autores del documento sugieren distintos mecanismos de participación, diferenciando aquellos que son “masivos” para la ciudadanía en general, y otros enfocados para la ciudadanía organizada como ONGs, gremios o grupos de interés. En el documento se mencionan consultas digitales de preguntas abiertas y específicas; cabildos, foros o encuentros autoconvocados o locales presenciales y/o virtuales; audiencias públicas, encuentros regionales y de pueblos originarios; y minutas y propuestas de redacción al primer borrador. Algunos son de naturaleza individual, como las consultas digitales; otros de tinte colectivo, como los cabildos o las propuestas de redacción de los contenidos constitucionales.

“La primera etapa contemplaría la definición de temas y contenidos a incluir en la propuesta de texto constitucional, la segunda concentraría la redacción y votación de propuestas. Producto de esta etapa se generaría un borrador inicial, el que en la tercera etapa puede ser publicitado, discutido y comentado por la ciudadanía”, explica el documento.

Dado que la Convención cuenta con casi un año de trabajo, para los expertos el tiempo es clave. Ante eso, aconsejan planificar las instancias para que la ciudadanía y las organizaciones puedan realizar sus aportes en los momentos precisos.

Ad portas de las elecciones parlamentarias y presidenciales, los autores de la propuesta advierten que la participación ciudadana exige un cuidadoso diseño y “que la Convención ponga especial énfasis en la autonomía, de modo de evitar la instrumentalización o manipulación del proceso de participación con debates electorales. Es de especial importancia evitar la captura política, el proselitismo o que las y los Convencionales solo reciban opiniones que refuercen sus puntos de vista”, se lee en el texto. 

Para Valentina Rosas, subdirectora y vocera de Tenemos que Hablar de Chile, esta propuesta “es relevante primero, porque nace de la colaboración de distintas instituciones y experticias, lógica que creemos que es fundamental para favorecer el proceso constituyente. En segundo lugar, ofrece una mirada comprensiva de los desafíos de la participación. Un gran proceso participativo es posible, pero se requiere planificación”.

Constitubot: información y participación al alcance de WhatsApp


Aquí te explicamos cómo funciona Constitubot.

"Si tuvieras la posibilidad de redactar la primera línea de la nueva Constitución Política, ¿qué escribirías?". Esa es la consulta temática del mes con la que debutó Constitubot, el nuevo chatbot que lanzó Tenemos que Hablar de Chile en alianza con WhatsApp y que puso a disposición de la ciudadanía con el objetivo de resolver dudas y aportar ideas al proceso constituyente que ya está en marcha. 

Cada mes los usuarios podrán encontrar una consulta distinta, cuyas respuestas serán sistematizadas y compartidas con los y las convencionales. Además, podrán encontrar información confiable acerca de las etapas de la Convención, cómo ha sido la experiencia en otros países y de qué manera influye la Constitución en la vida cotidiana de las personas. y también opinar sobre cómo se está desarrollando el diálogo al interior de la Convención.

Esta es la primera vez, a nivel mundial, que el popular sistema de mensajería privada e instantánea se utiliza para fomentar y facilitar la participación ciudadana, poniendo esta tecnología a disposición de la ciudadanía para acompañar un proceso constituyente. 

“En nuestra experiencia vimos que frente a múltiples barreras de conexión, acceso y alfabetización digital, esta es una de las herramientas que mejor funcionó para comunicarnos con nuestros miles de participantes”, dice Valentina Rosas y agrega: “Para muchos, WhatsApp es la única herramienta digital a su alcance y entonces es ahí donde la participación ciudadana debe encontrar un espacio para abrir canales que permitan llegar a más personas”.

"Nos enorgullece que WhatsApp pueda contribuir a la conversación entre los chilenos y los constituyentes y facilite  el debate público durante un momento tan fundamental para Chile. Como plataforma de comunicación, WhatsApp es una de las aplicaciones favoritas de los chilenos y las chilenas, y esperamos que también se convierta en una herramienta clave para acceder a información fehaciente y útil sobre el proceso constituyente que permita fortalecer la democracia chilena", apunta por su parte Pablo Bello, director de Políticas Públicas de WhatsApp para América Latina.

¿Cómo funciona? La persona puede guardar el número (+56 9 9967 8221) en su celular y comienza la conversación, o también puede ingresar al sitio web de Tenemos que Hablar de Chile, o hacer clic en este link. Al abrir la aplicación —ya sea desde el celular o el computador— el usuario podrá interactuar directamente con la plataforma y pedir información según sus áreas de interés. Las fuentes de información utilizadas por el bot provienen de instituciones oficiales —como la Biblioteca del Congreso Nacional, y las universidades Católica y de Chile— así como también de diversos documentos que han sido elaborados para democratizar el conocimiento y acercar la Constitución a la ciudadanía.

“Nos propusimos crear un espacio en el que todos y todas pudieran ser parte de la discusión pública. Un espacio para informarse sobre el proceso constituyente y a la vez aportar con su visión a este inédito proceso. La ciudadanía no puede ser un mero espectador, tiene que tener un rol protagónico y como equipo tomamos el compromiso de contribuir a ello. La legitimidad del proceso constituyente se juega en la participación”, dice María José Lincovil, coordinadora de participación ciudadana de Tenemos que Hablar de Chile.

Sobre Tenemos Que Hablar de Chile

Durante 2020, más de 100 mil personas provenientes de las 346 comunas del país participaron en las conversaciones digitales que impulsó Tenemos que Hablar de Chile. En ellas, personas desconocidas entre sí hablaron sobre qué cambiar, mejorar o mantener en el país. De las miles de respuestas surgieron diez grandes hallazgos que han sido compartidos con los propios participantes, organizaciones de la sociedad y distintas autoridades, como el Gobierno y ahora último, con los y las convencionales.


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