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Antropóloga Francisca Santana

Descubren la importancia del guano de aves marinas en la agricultura preincaica


La investigación, liderada por la académica de Antropología Francisca Santana, entrega por primera vez evidencia científica sobre el uso del llamado “guano blanco” en el cultivo extremadamente productivo de maíz, porotos y quinoa, entre otros, en pleno desierto de Atacama.

photo_camera El equipo de investigadores analizó muestras completas de maíz, ají, calabaza, porotos, quinoa y frutos silvestres locales, fechados entre 1000 a. C. y 1800 d. C. (Fotografía: Antropología UC)

El llamado “guano blanco” o guano de aves marinas, podría haber sido la base de la altamente productiva agricultura de las civilizaciones pre-incaicas instaladas en los valles y quebradas del árido desierto de Atacama.

Este es el hallazgo del artículo publicado en la revista Nature Plants, “White Gold: guano fertilizer drove agricultural intensification in the Atacama Desert from AD 1000”.

En la investigación, liderada por la académica de le Escuela de Antropología Francisca Santana Sagredo, también participaron la académica de Arqueología Virginia McRostie, el académico de Ciencias Biológicas Claudio Latorre y Francisca P. Díaz del departamento de Genética Molecular y Microbiología, junto a los investigadores Rick Schulting, Pablo Méndez-Quiros, Ale Vidal-Elgueta, Mauricio Uribe, Rodrigo Loyola, Anahí Maturana-Fernández, Calogero Santoro, Valentina Mandakovic, Chris Harrod y Julia Lee-Thorp.

El maíz arqueológico fue el que reportó valores más altos de nitrógeno. La investigación atribuye estos valores, los más altos del mundo en plantas arqueológicas, al uso pre-incaico del guano de aves marinas como fertilizante.
El maíz arqueológico fue el que reportó valores más altos de nitrógeno. La investigación atribuye estos valores, los más altos del mundo en plantas arqueológicas, al uso pre-incaico del guano de aves marinas como fertilizante.

El equipo de investigadores analizaron muestras completas de maíz, ají, calabaza, porotos, quinoa y frutos silvestres locales, fechados entre 1000 a. C. y 1800 d. C. Encontraron un aumento sustancial en los valores de isótopos de nitrógeno alrededor del 1000 d. C. El maíz fue el más afectado, con valores de isótopos de nitrógeno de hasta +30 partes por mil.

Los autores también analizaron más de 800 valores de isótopos humanos publicados de la misma ubicación y rango de fechas y encontraron que el colágeno de hueso humano siguió una tendencia similar. También mostró un aumento significativo en los valores de isótopos de carbono, lo que sugiere un aumento en el consumo de maíz al mismo tiempo.

Los autores atribuyen este cambio a valores de isótopos de nitrógeno extremadamente altos -los más altos del mundo para plantas arqueológicas- al uso de guano de aves marinas como fertilizante para cultivos. Sostienen que el uso de este fertilizante tuvo fuertes implicaciones para la intensificación de la agricultura y el crecimiento de la población, así como para la complejidad social, que es típicamente inusual en condiciones ambientales tan extremas.

Es primera vez que se tiene evidencia científica que explica el “milagro” de la agricultura en el desierto más árido del mundo en la cultura pre-incaica. Anteriormente sólo se contaba con datos provenientes de crónicas europeas y documentos etnohistóricos, los que daban cuenta de este tipo de abono era utilizado en el mundo pre-hispánico.

Como afirma Francisca Santana: “Creo que es muy importante dar a conocer a una audiencia a nivel mundial lo que ocurría hace dos mil y mil años atrás en el Desierto de Atacama. Sobre todo, considerando su aridez extrema, es muy relevante destacar que la agricultura pudo desarrollarse especialmente de forma intensiva desde hace mil años atrás, con la ayuda del uso de este fertilizante en particular. El guano de aves marinas fue uno de los fertilizantes más importantes en el mundo antes del salitre, exportándose tanto a Norteamérica como Europa”.

La realización de este proyecto fue cofinanciado por National Geographic, la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) -mediante un fondo de postdoctorado Fondecyt-, y Becas Chile para estudios de doctorado en el extranjero.


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